5 feb. 2012
EUCOCO 2012 Sevilla Notas de nuestra participación el 4 febrero
El Ministro de Salud Pública, Mohamed Lamin Dedi señaló la precariedad de la asistencia sanitaria en los Campamentos y la necesidad de mejora. Además parece que algunas comisiones médicas ya no van a poder seguir bajando a los Campamentos. Otro problema es el déficit de los medicamentos esenciales. Con rotura de stocks para las enfermedades crónicas. También comento la necesidad de llevar ayuda sanitaria a los territorios ocupados. Así como la importancia de la formación de personal técnico (siguiendo el plan estratégico de salud 2011-2015)
El Ministro de Cooperación hablo de cómo los recortes están repercutiendo en el estado nutricional, en especial en menores de 30 años, mujeres embarazadas y lactantes.
Ingenieros sin Fronteras reclamaron un inventario por parte del ministerio de las necesidades energéticas de la infraestructura sanitaria.
Médicos del Mundo expusieron la necesidad de reformular el modelo de cooperación sanitaria y la conveniencia de reforzar el papel de los actores permanentes de asistencia médica en los Campamentos.
La representante de Francia informó de su trabajo en la formación de enfermería. Actualmente trabajan en un proyecto de formación de enfermeras puericultoras.
Medico International de Alemania, vuelve a la Cooperación en los Campamentos, con proyectos de suministro de medicamentos esenciales financiados por ECHO
La Oficina de Coordinación Sanitaria Saharaui en Vitoria, planteo la necesidad de estandarizar los criterios sobre el material donado e impartir cursos de formación sobre el mantenimiento de electromédicina. También recomendó la necesidad de ampliar cobertura de programa materno-infantil y encontrar una solución para el almacenaje de vacunas
Hay una coincidencia general en que es el Ministerio de Salud el que tiene que identificar las necesidades y coordinar la ayuda.
31 ene. 2012
Proyecto europeo epSOS
El "epSOS" es actualmente el mayor proyecto europeo en eSalud e interoperabilidad cofinanciado por la Comisión europea.
Su objetivo es mejorar la atención sanitaria de los ciudadanos cuando están fuera de su país, permitiendo a los profesionales de la salud de cualquier país participante en "epSOS" acceder a sus datos médicos.
Proporcionar el tratamiento adecuado para estos pacientes es especialmente difícil ya que a menudo no se tendrá acceso a documentación clínica comprensible, a la Historia Resumida de los mismos o a informes médicos, registros de vacunación o medicación que actualmente esté tomando el paciente.
"esSOS" pone en marcha un sistema electrónico de intercambio de información clínica a través de las fronteras de algunos países de la UE, que facilita intercambiar la Historia Clínica Resumida y la Prescripción Electrónica. Esto permite ofrecer la mejor asistencia sanitaria posible a los pacientes extranjeros.
Los profesionales sanitarios pueden participar y formar parte de la infraestructura de la comunidad "epSOS" contactando con: Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales: Iciar Abad epsos(at)mspsi.es
23 ene. 2012
Fundación Red de Colegios Médicos Solidarios
Una fundación a tener en cuenta por los médicos tanto cooperantes como voluntarios que participan en proyectos de Cooperación al Desarrollo.
http://www.fundacionrcoms.com/
http://www.fundacionrcoms.com/
15 ene. 2012
Farmacias de Tierra
Un nuevo proyecto de "Sahara Medical" en convenio con la asociación "Manos a la Tierra"
http://www.facebook.com/pages/Farmacias-de-Tierra/117001885087955?sk=info
Necesitamos amigos y colaboradores voluntarios para conseguirlo.
Si estás interesado ponte en contacto con nosotros
Iremos informando de la marcha del proyecto.
Shukran / Gracias
http://www.facebook.com/pages/Farmacias-de-Tierra/117001885087955?sk=info
Necesitamos amigos y colaboradores voluntarios para conseguirlo.
Si estás interesado ponte en contacto con nosotros
Iremos informando de la marcha del proyecto.
Shukran / Gracias
6 ene. 2012
"Algunos hombres buenos" por Nico Dotta
Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay quienes luchan toda la vida, esos son imprescindibles.”
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay quienes luchan toda la vida, esos son imprescindibles.”
Escuché una vez una historia sobre un joven saharaui. Eran finales de los sesenta, los pueblos del tercer mundo se rebelaban contra el yugo colonial: Cuba, Argelia, Mozambique, Nicaragua. Eran los tiempos del Che, de Fanon, de Patrick Lumumba, Nelson Mandela y los sandinistas. También de los Beatles y Jimmy Hendrix. Él estudiaba medicina en las Islas Canarias, no le faltaba mucho para alcanzar su meta y graduarse de Médico. Un día, no recuerdo bien como ni en que circunstancias, le llega la información de que al pueblo saharaui también le había llegado su hora de luchar por su emancipación. No creo que lo dudara mucho, abandonó su proyecto personal, sus estudios de Medicina y regresó a su tierra a unirse a aquellos jóvenes que emprendían el camino de la libertad para el pueblo saharaui, el Frente Polisario.
Llegaron los tiempos de la lucha armada. Con sus muchos o pocos conocimientos sobre medicina, al final sólo era un estudiante, y con pocos o ningún recurso, le tocó ir a la primera línea de combate. Luchó a la par que auxilió a cuantos compañeros lo necesitaron.
Luego con el dolor del exilio marchó a tierra prestada. Nunca dejó de dar sus servicios sanitarios a quién lo demandó. Cuentan, quienes lo vieron, que recorría a pie aquellos primeros campamentos con una mochilita a cuestas con algo de paracetamol y amoxicilina jaima por jaima.
Muchos años después, tuve el honor de conocerle. Mi trabajo con la ONG Médicos del Mundo España me llevó a los campamentos de Tindouf y encontré que Sidahmed Tayeb o Beri, como todo el mundo le conoce, era ya el Ministro de Salud de la R.A.S.D. Compartí con él 3 años completos de los 4 de su gestión. Y a pesar del tiempo, encontré en él a aquel joven tan comprometido con su pueblo y con su causa como en sus inicios. Honesto y trabajador. Coherente. Un hombre al que los cargos y jerarquías nunca lo alejaron de su esencia, de su gente. Un hombre dedicado en cuerpo y alma a la salud de los y las saharauis.
Ayer tuve la noticia que después de toda una vida dedicada a la salud del pueblo saharaui los vaivenes de la política llevan a Beri por otros caminos que no son los de la sanidad.
Quisiera humildemente rendir mi más sentido homenaje y respeto a él, por su entrega y humanidad, su responsabilidad histórica con su pueblo y con su causa, y todos sus años de incansable esfuerzo por la salud.
Un hombre que predica con el ejemplo.
Muchas Gracias,
Nicolás Dotta Ibañez (el argentino)Ex coordinador de Médicos del Mundo España.
3 ene. 2012
La Cooperación en el Sáhara ocupado
http://www.ghct-noticias.com/index.php/sociedad/341-solidaridad-en-el-sahara-1
Se acaban de celebrar en El Aaiún las octavas Jornadas Médicas con participación de profesionales sanitarios de los territorios del Sáhara ocupado, abordándose el tema de la salud de la madre y del niño.
Este encuentro fue coordinado por el Dr. Reda Jdaini con la participación de Asociación Alter Forum www.alterforum.org y el apoyo de dos asociaciones canarias: LEIRA y Scouts Católico.
6 oct. 2011
Artículo del Dr. Jesús Sánchez Martos y la "Alianza Sahara Salud"
Reproducimos por su interés el artículo del Dr. Sánchez Martos, y desde nuestra asociación "Sahara Medical" ofrecemos nuestra colaboración y conocimientos a la "Alianza Sahara Salud" que promueve el grupo de profesionales auspiciado por la Comunidad de Madrid y las Universidades Públicas Madrileñas para la formación de personal de enfermería saharaui.
"Hay una gran diferencia entre la noche y el día en los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf, en el sur de Argelia: la noche, cálida en todos los sentidos, un silencio profundo y respetuoso y un cielo estrellado sin un ápice de contaminación ambiental ni lumínica que nos permitía admirar la belleza de cada una de las estrellas que aprendí a diferenciar gracias a Silvia y Manolo.
El día, extremadamente caluroso, con un sol inclemente que ciega y quema con una media superior a los 45 grados centígrados y que hace que desde las 12 de la mañana a las 18 horas parezca que todo queda en silencio, porque salir a la calle es un verdadero suplicio y un claro riesgo para la salud, sobre todo de los niños y los enfermos.
Un pueblo orgulloso de sus orígenes, el Sáhara Occidental, el que otrora fuera español, y que no quiere renunciar a sus raíces españolas, pero especialmente humilde y modesto, aceptando en todo momento la colaboración y la ayuda que cualquier país, pero especialmente España, sin rencor por la historia para muchos olvidada, pueda facilitarles para continuar “sobreviviendo” y esperando la justicia internacional que no llega tras los más de 36 años de exilio forzado, como consecuencia de la ocupación de Marruecos de un territorio que aún lleva el nombre de Sáhara Occidental. Un territorio especialmente rico por sus fosfatos y por la gran costa pesquera, productos que desde entonces, y no sabemos ni porqué ni hasta cuando, están siendo ilegalmente explotados por el gobierno marroquí.
Niños en el colegio, con los pupitres y material escolar que les llegan de la ayuda internacional, pobres materialmente pero especialmente ricos de espíritu, sonrientes, alegres y felices con sus juegos, que nos acogen con un cariño especial y con una mirada que refleja la esperanza de un futuro que no ven llegar. Son los que consiguen vencer a la gran mortalidad neonatal, que aun no esta determinada epidemiológicamente pero que según todas las fuentes llega a superar el 45 por ciento.
Niños que viven en familia pero que una gran mayoría de ellos, más del 35 por ciento presentan una anemia ferropénica, como consecuencia de una mala alimentación desde su nacimiento. Niños que desde pequeñitos presentan problemas respiratorios similares al asma, porque desde que nacen respiran la agreste arena del desierto, que es la verdadera causante de la silicosis del adulto. Niños que solo pueden estudiar en la escuela los estudios primarios, porque sus profesores no están capacitados para ofrecerles una enseñanza secundaria de calidad, y que abandonan sus familias para poder seguir estudiando en Argelia, Libia o Cuba. Son los niños que desde hace años viajan a España con sus “vacaciones de paz” para huir del aplastante calor de Julio y Agosto y que gracias a la solidaridad de muchas familias españolas, pueden conocer un mundo totalmente diferente. Pero a pesar de ello, tras estos dos meses de vacaciones están deseando volver a vivir con sus familias.
La crisis económica que a todos nos afecta, también afecta a estos niños, porque desde hace dos años han disminuido las familias que los quieren acoger durante los meses de más calor en ese inhóspito desierto, donde les ha tocado vivir por el olvido de la comunidad internacional y por expreso deseo del gobierno marroquí. Sus padres y hermanos, los adultos de los campamentos, nos acogen con un cariño especial en sus propios hogares, jaimas y casas de adobe fabricadas por ellos mismos, y con una esperanza que nosotros no podemos hacer realidad, pero que vemos en sus profundas miradas.
No piden comida ni dinero, y ni siquiera comodidades. Solo piden comprensión y ayuda para que los niños puedan estudiar junto a sus familias y para que puedan tener una mejor salud, que algún día les permita conocer a sus abuelos, de los que hoy no pueden disfrutar, sencillamente porque ahora no llegan a vivir los años necesarios.
Los dispensarios o consultorios, atendidos por profesionales de enfermería con una limitada capacitación profesional, no cuentan con los mínimos recursos necesarios y cuando los hay, en muchas ocasiones no funcionan adecuadamente. Cuatro hospitales regionales y un hospital nacional, que carecen de todo, incluso de la “actitud necesaria” por parte de los profesionales sanitarios para que pudieran funcionar mejor. Aparatos de rayos y ecógrafos que no funcionan, arrinconados a la espera no sabemos de qué; falta de higiene y limpieza que según el Director del Hospital Nacional, se debe a que todos los que trabajan en este campo son voluntarios y se cansan de no recibir honorarios ni motivación...
Pero un Gobierno, con un Primer Ministro y unos Ministros de Sanidad, de Educación y de Cooperación que con toda nobleza y humildad, aceptan nuestras críticas constructivas y nos piden ayuda, especialmente en formación, para que los profesores puedan impartir la enseñanza secundaria a los niños y para que los profesionales de enfermería puedan tener una capacitación lo más adecuada posible para hacerse cargo de la salud de la población, ya que solo cuentan con 8 médicos para las más de 200.000 personas que tratan de ver la luz cada día en los campamentos de refugiados de Tindouf, y que no disponen de los medicamentos necesarios para tratar a los hipertensos y diabéticos, solo por cuestiones burocráticas.
Esta es la fotografía que conservaré durante mucho tiempo en mi retina y mi corazón y que sin duda suscribirán mis compañeros de expedición: Silvia Arias, Directora de la Oficina de Acción Solidaria y Cooperación, Rosalía Aranda, Decana de la Facultad de Formación de Profesorado y Educación, Julio Ancochea, Coordinador de Ciencias de Salud, José Manuel García de la Vega, Director del Departamento de Química Física Aplicada y Liuva González del Área de Voluntariado Internacional, todos ellos de la Universidad Autónoma, que era quien coordinaba y lideraba esta expedición humanitaria, y un gran experto en estas lides como es mi compañero de fatigas en Haití, José Manuel Solla Camino, Presidente de la Fundación SEMG Solidaria.
Llegamos a los campamentos de refugiados en nombre de la Comunidad Autónoma de Madrid, cuyo Gobierno financia este importante programa de formación para los profesores y los profesionales de enfermería, y en el que están totalmente implicadas las seis Universidades Públicas de Madrid. Ahora, nos toca trabajar a todos. A todos los que nos hemos implicado formando la Alianza Sáhara Salud y a todos aquellos que quieran unirse a esta iniciativa para ayudar a salir del “agujero” al pueblo saharaui. Necesitaremos voluntarios, profesionales de la educación y profesionales de enfermería que quieran ofrecer su experiencia, su tiempo y parte de su vida personal y familiar, a un proyecto que ahora nace con una gran ilusión y que a buen seguro pronto llegará a buen puerto.
Cualquier profesional de la salud, de enfermería o medicina que quiera ayudar a esta nueva Alianza, lo podrá hacer, sea o no de la Comunidad de Madrid, porque este es un proyecto humanitario que no tiene ningún tipo de barreras ni entiende de fronteras. Formaremos a profesionales de enfermería, que sin duda serán el verdadero motor del cambio en sus indicadores de salud y enfermedad y a profesores que garantizarán una adecuada enseñanza secundaria. Pero también necesitaremos en esta nueva Alianza Sahara Salud, la ayuda de cualquier empresa que quiera colaborar en este humanitario proyecto y la de cualquier otra persona que pueda aportar su pequeño granito de arena.
Lo único que se necesita es querer y recordar que “no hay mayor error que no hacer nada en la vida porque solo se pueda hacer un poco”. Ese “poco”, seguro que sabrá agradecerlo el pueblo saharaui, pero sobre todo los niños con los que he podido convivir estos inolvidables días; esos niños que nos han sabido transmitir su “mirada hacia la esperanza”, sin olvidar el alto precio que están pagando por el “sueño de su libertad”.
Dr. Jesús Sánchez Martos
Catedrático de Educación para la Salud
Universidad Complutense de Madrid
Niños en el colegio, con los pupitres y material escolar que les llegan de la ayuda internacional, pobres materialmente pero especialmente ricos de espíritu, sonrientes, alegres y felices con sus juegos, que nos acogen con un cariño especial y con una mirada que refleja la esperanza de un futuro que no ven llegar. Son los que consiguen vencer a la gran mortalidad neonatal, que aun no esta determinada epidemiológicamente pero que según todas las fuentes llega a superar el 45 por ciento.
Niños que viven en familia pero que una gran mayoría de ellos, más del 35 por ciento presentan una anemia ferropénica, como consecuencia de una mala alimentación desde su nacimiento. Niños que desde pequeñitos presentan problemas respiratorios similares al asma, porque desde que nacen respiran la agreste arena del desierto, que es la verdadera causante de la silicosis del adulto. Niños que solo pueden estudiar en la escuela los estudios primarios, porque sus profesores no están capacitados para ofrecerles una enseñanza secundaria de calidad, y que abandonan sus familias para poder seguir estudiando en Argelia, Libia o Cuba. Son los niños que desde hace años viajan a España con sus “vacaciones de paz” para huir del aplastante calor de Julio y Agosto y que gracias a la solidaridad de muchas familias españolas, pueden conocer un mundo totalmente diferente. Pero a pesar de ello, tras estos dos meses de vacaciones están deseando volver a vivir con sus familias.
La crisis económica que a todos nos afecta, también afecta a estos niños, porque desde hace dos años han disminuido las familias que los quieren acoger durante los meses de más calor en ese inhóspito desierto, donde les ha tocado vivir por el olvido de la comunidad internacional y por expreso deseo del gobierno marroquí. Sus padres y hermanos, los adultos de los campamentos, nos acogen con un cariño especial en sus propios hogares, jaimas y casas de adobe fabricadas por ellos mismos, y con una esperanza que nosotros no podemos hacer realidad, pero que vemos en sus profundas miradas.
No piden comida ni dinero, y ni siquiera comodidades. Solo piden comprensión y ayuda para que los niños puedan estudiar junto a sus familias y para que puedan tener una mejor salud, que algún día les permita conocer a sus abuelos, de los que hoy no pueden disfrutar, sencillamente porque ahora no llegan a vivir los años necesarios.
Los dispensarios o consultorios, atendidos por profesionales de enfermería con una limitada capacitación profesional, no cuentan con los mínimos recursos necesarios y cuando los hay, en muchas ocasiones no funcionan adecuadamente. Cuatro hospitales regionales y un hospital nacional, que carecen de todo, incluso de la “actitud necesaria” por parte de los profesionales sanitarios para que pudieran funcionar mejor. Aparatos de rayos y ecógrafos que no funcionan, arrinconados a la espera no sabemos de qué; falta de higiene y limpieza que según el Director del Hospital Nacional, se debe a que todos los que trabajan en este campo son voluntarios y se cansan de no recibir honorarios ni motivación...
Pero un Gobierno, con un Primer Ministro y unos Ministros de Sanidad, de Educación y de Cooperación que con toda nobleza y humildad, aceptan nuestras críticas constructivas y nos piden ayuda, especialmente en formación, para que los profesores puedan impartir la enseñanza secundaria a los niños y para que los profesionales de enfermería puedan tener una capacitación lo más adecuada posible para hacerse cargo de la salud de la población, ya que solo cuentan con 8 médicos para las más de 200.000 personas que tratan de ver la luz cada día en los campamentos de refugiados de Tindouf, y que no disponen de los medicamentos necesarios para tratar a los hipertensos y diabéticos, solo por cuestiones burocráticas.
Esta es la fotografía que conservaré durante mucho tiempo en mi retina y mi corazón y que sin duda suscribirán mis compañeros de expedición: Silvia Arias, Directora de la Oficina de Acción Solidaria y Cooperación, Rosalía Aranda, Decana de la Facultad de Formación de Profesorado y Educación, Julio Ancochea, Coordinador de Ciencias de Salud, José Manuel García de la Vega, Director del Departamento de Química Física Aplicada y Liuva González del Área de Voluntariado Internacional, todos ellos de la Universidad Autónoma, que era quien coordinaba y lideraba esta expedición humanitaria, y un gran experto en estas lides como es mi compañero de fatigas en Haití, José Manuel Solla Camino, Presidente de la Fundación SEMG Solidaria.
Llegamos a los campamentos de refugiados en nombre de la Comunidad Autónoma de Madrid, cuyo Gobierno financia este importante programa de formación para los profesores y los profesionales de enfermería, y en el que están totalmente implicadas las seis Universidades Públicas de Madrid. Ahora, nos toca trabajar a todos. A todos los que nos hemos implicado formando la Alianza Sáhara Salud y a todos aquellos que quieran unirse a esta iniciativa para ayudar a salir del “agujero” al pueblo saharaui. Necesitaremos voluntarios, profesionales de la educación y profesionales de enfermería que quieran ofrecer su experiencia, su tiempo y parte de su vida personal y familiar, a un proyecto que ahora nace con una gran ilusión y que a buen seguro pronto llegará a buen puerto.
Cualquier profesional de la salud, de enfermería o medicina que quiera ayudar a esta nueva Alianza, lo podrá hacer, sea o no de la Comunidad de Madrid, porque este es un proyecto humanitario que no tiene ningún tipo de barreras ni entiende de fronteras. Formaremos a profesionales de enfermería, que sin duda serán el verdadero motor del cambio en sus indicadores de salud y enfermedad y a profesores que garantizarán una adecuada enseñanza secundaria. Pero también necesitaremos en esta nueva Alianza Sahara Salud, la ayuda de cualquier empresa que quiera colaborar en este humanitario proyecto y la de cualquier otra persona que pueda aportar su pequeño granito de arena.
Lo único que se necesita es querer y recordar que “no hay mayor error que no hacer nada en la vida porque solo se pueda hacer un poco”. Ese “poco”, seguro que sabrá agradecerlo el pueblo saharaui, pero sobre todo los niños con los que he podido convivir estos inolvidables días; esos niños que nos han sabido transmitir su “mirada hacia la esperanza”, sin olvidar el alto precio que están pagando por el “sueño de su libertad”.
Dr. Jesús Sánchez Martos
Catedrático de Educación para la Salud
Universidad Complutense de Madrid
En "Madridiario.es" 6 octubre de 2011
16 sept. 2011
La asociación Sahara Médical inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior
Según comunicación de 13 de septiembre de 2011 Sahara Medical ha sido inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones: Grupo 1 / Sección 1 / Número nacional 598267
13 sept. 2011
Innovations in Maternal and Infant Health Address Chronic Problems Creatively By: Talea Miller
More than 350,000 women die each year around the globe from complications of childbirth, and 3 million children die in the first month of life. In the face of such dire numbers, development experts will focus on what is working around the world to improve the situation next week during the Millennium Development Goals assessment at the U.N. General Assembly.
A new report from the U.N.'s Every Woman, Every Child Innovation Working Group, out in the Lancet Monday, looks at some of the promising and innovative projects that could help change those statistics. Learn about five interesting approaches that could be models for other countries struggling with high maternal and infant mortality:
Project: ColaLife, Zambia
Have you ever traveled to a rural part of a developing country and been astounded to find that bottles of Coke also managed to find their way there? ColaLife is piggy-backing on Coca-Cola's extensive supply chain to provide isolated communities with much-needed medical supplies.
Self-contained "aid pods" filled with supplies can fit into any unused crate space and are delivered to local contacts when beverage supplies are distributed.
The group is currently working on an anti-diarrheal kit that would carry rehydration salts, soap, water treatment tools and educational materials. Diarrheal disease is one of the leading causes of death for children under five in the developing world, but is preventable and treatable.
Project: HERproject, Bangladesh, China, Egypt, India, Mexico, Pakistan and Vietnam
Reaching women where they work is the strategy at HERproject (Health Enables Returns), which now operates in more than 70 factories in seven countries. The group trains female employees at factories manufacturing everything from Levis to Microsoft to teach their peers about reproductive health, nutrition, infectious disease and other health issues. The project also links women up to health services, either by improving in-factory clinics or directing women to outside government services.
Project: Cell-Life, South Africa
Pregnant women who are HIV-positive can prevent their babies from contracting the disease with medication, but only if they take it correctly. In South Africa, 40 percent of children under five still die from AIDS-related illnesses, in part because many mothers don't complete the mother-to-child prevention programs. Cell-Life developed a 10-week program of text message reminders designed to help mothers remember when to attend appointments, give medication and tell them how to safely feed their babies. A randomized trial is ongoing, but so far results suggest that mothers using the SMS program are more likely to get their babies tested for HIV.
Project: LifeSpring, India
Low-income women in India usually have two choices for maternal care and child birth: wait in long lines at overcrowded government facilities or risk breaking the bank by paying for private care. Seeking to provide a middle-ground alternative, LifeSpring developed a chain of hospitals for women who earn about between $3 to $6 a day that provides an all-inclusive maternal care package for about half or one-third what other private facilities might offer.
The facilities cut costs by using a no-frills environment, and by breaking down complex processes into different tasks, some of which can be done by less-skilled professionals.
Project: SMS for Life, Tanzania
When a grocery store is sold out of milk, it's an inconvenience for customers. When a clinic in Sub-saharan Africa runs out of malaria medication, it's a life-and-death supply issue for patients. A public-private partnership in Tanzania between several groups, including Novartis and the ministry of health, produced the SMS for Life system in an attempt to end such stock-outs. SMS messages on stock levels, along with a data system used to map distribution helped cut the proportion of health facilities reporting malaria shortages from 78 percent to 26 percent in 21 weeks.
Etiquetas:
Maternal and Infant Health
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