La Escuela de de Formación Audiovisual Abidin Kaid Saleh nació hace seis años en los Campamentos, y de sus aulas la directora Baka Jalili nos muestra este breve trabajo sobre el tabaquismo en la juventud. Enhorabuena.
25 ene. 2013
24 ene. 2013
El Sahel en la agenda europea y las posibles consecuencias para la Población Saharaui
La Tribuna firmada, hoy 23.01.13, en el diario "El País" por los ex-ministros Miguel Ángel Moratinos y Bernard Kouchner "Europa llega tarde al Sahel" pone sobre aviso de la conveniencia, por parte de los paises de la UE, de afrontar los problemas del norte de Africa, abordando políticas que pueden alterar significativamente el panorama regional y en cierta medida afectar de forma impredecible a la Población Saharaui y su reivindicación histórica de ejercicio del derecho a la autodeterminación.
Parece claro que el arraigo de grupos yihadistas y de delincuencia organizada en amplias zonas, descontroladas, del Sahel ha encendido las alarmas de las grandes potencias y muy especialmente de aquellas que tienen intereses mineros, industriales y comerciales en los paises limítrofes.
También parece que Argelia revaloriza, a ojos de dichas potencias, su posición tanto como principal proveedor de combustibles, como de país buen conocedor de los movimientos yihadistas y experimentado en la lucha antiterrorista.
Algunos paises de la Unión Europea, arrastrados por Francia, es previsible, que mas pronto que tarde, incorporen en sus agendas de Exteriores la revisión de sus políticas en el Magreb y países del Sahel y una mayor presencia en la zona, tratando de contribuir a su estabilizarción y que se mantenga bajo control.
A partir de aqui, se podría producir un insólito acercamiento entre Marruecos y Argelia de imprevisibles consecuencias para los refugiados saharauis; se podría presionar hasta "imponer" al Polisario una vía de "solución" al prolongado y consentido conflicto provocado por la ocupación ilegal de Marruecos del Sahara Occidental; y quizás lo mas importante, que además del despliegue de medios militares y policiales, se empiecen a abordar políticas tendentes al, dificil pero posible si se tratase de una gran operación, impulso al desarrollo económico, que podría mejorar las condiciones de vida de las distintas tribus y pueblos de la región.
Esto último, requiere: no solamente inversiones económicas, sino también, una mejor comprensión de las culturas y mentalidades, un debate ideológico tanto global, como local, con unas ciertas garantías de libertad, y la exigencia de una gobernanza bajo la exigencia de presupuestos básicos de libertad, respeto a los derechos humanos, transparencia, democracia y control judicial.
Parece claro que el arraigo de grupos yihadistas y de delincuencia organizada en amplias zonas, descontroladas, del Sahel ha encendido las alarmas de las grandes potencias y muy especialmente de aquellas que tienen intereses mineros, industriales y comerciales en los paises limítrofes.
También parece que Argelia revaloriza, a ojos de dichas potencias, su posición tanto como principal proveedor de combustibles, como de país buen conocedor de los movimientos yihadistas y experimentado en la lucha antiterrorista.
Algunos paises de la Unión Europea, arrastrados por Francia, es previsible, que mas pronto que tarde, incorporen en sus agendas de Exteriores la revisión de sus políticas en el Magreb y países del Sahel y una mayor presencia en la zona, tratando de contribuir a su estabilizarción y que se mantenga bajo control.
A partir de aqui, se podría producir un insólito acercamiento entre Marruecos y Argelia de imprevisibles consecuencias para los refugiados saharauis; se podría presionar hasta "imponer" al Polisario una vía de "solución" al prolongado y consentido conflicto provocado por la ocupación ilegal de Marruecos del Sahara Occidental; y quizás lo mas importante, que además del despliegue de medios militares y policiales, se empiecen a abordar políticas tendentes al, dificil pero posible si se tratase de una gran operación, impulso al desarrollo económico, que podría mejorar las condiciones de vida de las distintas tribus y pueblos de la región.
Esto último, requiere: no solamente inversiones económicas, sino también, una mejor comprensión de las culturas y mentalidades, un debate ideológico tanto global, como local, con unas ciertas garantías de libertad, y la exigencia de una gobernanza bajo la exigencia de presupuestos básicos de libertad, respeto a los derechos humanos, transparencia, democracia y control judicial.
El Polisario y Argelia toman la iniciativa de evacuar a la mayor parte de los cooperantes extranjeros de los Campamantos de Refugiados Saharauis por la amenaza de los grupos yihadistas
Esta vez ha sido el Polisario, hay que suponer que de acuerdo con el gobierno de Argelia, quien ha tomado la iniciativa de repatriar a una parte de los cooperantes que estaban en los Campamentos.
El asalto del grupo yihadista autodenominado ‘los que firman con su sangre’, dirigido por Mojtar Belmojtar, al campo de gas In Amenas, en pleno territorio argelino, ha desatado todas las alarmas.
La decisión de evacuación de los extranjeros, restricción de nuevos visados y la suspensión o aplazamiento de proyectos de cooperación, que se está produciendo, provocada por la situación de tensión y amenazas que vive la zona, aunque esperamos que transitoria, incidirá negativamente en las condiciones de vida de los refugiados saharauis.
Es el momento de suplir con nuevas iniciativas, por parte del gobierno argelino y de las Agencias de Cooperación de España y Europa, acciones suplementarias que amortiguen dicho efecto fundamentalmente en dos vectores esenciales: alimentación y salud.
El asalto del grupo yihadista autodenominado ‘los que firman con su sangre’, dirigido por Mojtar Belmojtar, al campo de gas In Amenas, en pleno territorio argelino, ha desatado todas las alarmas.
La decisión de evacuación de los extranjeros, restricción de nuevos visados y la suspensión o aplazamiento de proyectos de cooperación, que se está produciendo, provocada por la situación de tensión y amenazas que vive la zona, aunque esperamos que transitoria, incidirá negativamente en las condiciones de vida de los refugiados saharauis.
Es el momento de suplir con nuevas iniciativas, por parte del gobierno argelino y de las Agencias de Cooperación de España y Europa, acciones suplementarias que amortiguen dicho efecto fundamentalmente en dos vectores esenciales: alimentación y salud.
Igual que se recomienda por parte de investigadores (1) de la Fundación Elcano, que España "revise su política de
protección física de empresas e infraestructuras de suministro (de gas) potenciando la
colaboración con las fuerzas de seguridad locales y con las propias empresas
para afrontar un escenario de inseguridad más exigente del que existía hasta
ahora" creemos que tienen que adoptarse medidas similares, para garantizar la continuidad de la ayuda humanitaria, la soberanía alimentaria y el derecho a la salud de unos refugiados atrapados en medio de un conflicto al que son ajenos.
(1) Félix Arteaga y Gonzalo Escribano
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23 ene. 2013
Mapa Geopolítico del Sahara y Sahel con los últimos acontecimientos
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26 dic. 2012
Aprobado el IV Plan Director de la Cooperación Española 2013 - 2016
El Consejo de Ministros del 21 de diciembre aprobó el IV Plan Director de la Cooperación Española 2013-2016. En dicho Plan se contempla mantener la Cooperación, entre otros, en: Marruecos, Mauritania, Población Saharaui, Territorios Palestinos, Mali, Niger y Senegal; y abandonar, en un plazo de 4 años, la Ayuda Oficial al Desarrollo, entre otros paises, en: Argelia, Egipto, Irak, Jordania, Líbano, Siria y Túnez.
Texto completo del Plan
Texto completo del Plan
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Cooperación
22 dic. 2012
21 dic. 2012
Entrevista a la Dra. Lehdía Mohamed Dafa, Presidenta de Sahara Medical, en la revista "Futuro Saharaui". La sanidad en los Campamentos de Refugiados y los médicos saharauis
FUTURO SAHARAUI : Cómo surge la idea de fundar una Asociación de médicos saharauis en España?
La
idea de seguir ayudando a la población saharaui en los Campamentos está
en la mente de todos los profesionales saharauis de la diáspora.
Encontrar fórmulas para seguir ayudando siempre ha estado en todas la
discusiones ya sean oficiales, como el intento que hizo el anterior
Ministro de Salud en el año 2007 o informales, como en la reunión que
varios médicos saharauis celebramos a finales del 2009 y que sería el
punto de partida para la organización de Sahara Medical.
FUTURO SAHARAUI : ¿Han recibido algún tipo de apoyo de parte del ministerio de sanidad saharaui?
Antes
de contestar, me gustaría aclarar que Sahara Medical es una
organización totalmente independiente y no gubernamental constituida y
registrada en España, que surge de la convicción de que aunque en su día
decidimos emigrar no queremos perder el vínculo con nuestro pueblo y
sentimos la obligación moral de seguir ayudando, de llevar asistencia
médica, de compartir conocimientos con nuestros compañeros en los
Campamentos y de defender el derecho a la salud de la población
saharaui. Somos una parte de la que se viene denominando sociedad civil y
nuestra filosofía es ayudar desde el compromiso pero también desde la
total independencia del Ministerio o de cualquier otra institución.
Con el anterior ministro de salud pública, Sidahmed Tiyeb (Beri) tuvimos varias conversaciones relacionadas con la necesidad de que los médicos en la diáspora siguieran vinculados a los Campamentos y que pudieran ayudar a la población. En un determinado momento recibimos una carta de su puño y letra dirigida a mí personalmente donde el ministro pedía ayuda de forma urgente para organizar y animar a los compañeros para hacer frente a la denigrante situación de la sanidad en los Campamentos. Ese fue quizás el pistoletazo de salida para organizar Sahara Medical. Constituida la Asociación invitamos al Ministerio, ya con el actual ministro en el cargo, a participar en nuestro primer acto público: las 1ª Jornadas científicas y solidarias de Médicos Saharauis en España, que organizamos en mayo 2012 en Madrid. Aunque el actual ministro no asistió, otros de sus colaboradores respondieron de forma positiva participando en las mismas, lo cual es de agradecer evidentemente.
Con el anterior ministro de salud pública, Sidahmed Tiyeb (Beri) tuvimos varias conversaciones relacionadas con la necesidad de que los médicos en la diáspora siguieran vinculados a los Campamentos y que pudieran ayudar a la población. En un determinado momento recibimos una carta de su puño y letra dirigida a mí personalmente donde el ministro pedía ayuda de forma urgente para organizar y animar a los compañeros para hacer frente a la denigrante situación de la sanidad en los Campamentos. Ese fue quizás el pistoletazo de salida para organizar Sahara Medical. Constituida la Asociación invitamos al Ministerio, ya con el actual ministro en el cargo, a participar en nuestro primer acto público: las 1ª Jornadas científicas y solidarias de Médicos Saharauis en España, que organizamos en mayo 2012 en Madrid. Aunque el actual ministro no asistió, otros de sus colaboradores respondieron de forma positiva participando en las mismas, lo cual es de agradecer evidentemente.
FUTURO SAHARAUI : Han estado presentes últimamente en los campamentos, nos ¿ podrías informar a los lectores sobre, en qué ha consistido vuestra actividad allí?
Sahara
Medical es una ONGD bastante joven, tenemos solo un año de vida, y sin
embargo, llevados por nuestro deseo de ayudar hemos realizado varios
proyectos. A parte de la organización de esas primeras jornadas
científico-solidarias de médicos saharauis en España, que fue una
exitosa experiencia de aprendizaje mutuo entre saharauis y españoles
vinculados al mundo de la Cooperación sanitaria y de haber participado
en el congreso de la asociación de médicos árabes en Europa (ARABMED)
celebrado en Madrid en octubre de 2011, en los Campamentos hemos
diseñado e impartido en hasania un Curso de Farmacia para Atención
Primaria a todo el personal vinculado a la farmacia de los dispensarios,
hospitales regionales y el hospital nacional, una experiencia pionera,
ya que hasta la fecha la formación la daban normalmente extranjeros con
traductores no siempre profesionales haciendo que se perdiera gran parte
de la información. También hemos enviado tres comisiones médicas mixtas
constituidas por voluntarios españoles y saharauis entre médicos
especialistas y enfermeras de septiembre a noviembre. Estas comisiones
han atendido a más de 3.000 personas en las wilayas de El Aaiún y Smara.
FUTURO SAHARAUI : Hoy por hoy se pueden contar con los dedos de la mano, los médicos que quedan en los campamentos ¿Existe alguna iniciativa o medida en el futuro para frenar la emigración de los médicos?
R/ Somos conscientes de que la situación sanitaria en los campamentos es cada día más precaria, y que cualquier esfuerzo que se haga será insuficiente frente a tanta necesidad. No sabemos cuales son las iniciativas del Ministerio para frenar la salida masiva de los profesionales de los Campamentos, por no hablar de estimular su retorno o la forma en que puedan al menos temporalmente prestar sus servicios, pero la presencia de casi 200 médicos saharauis en España es una realidad que forma parte del drama que está viviendo nuestro pueblo. De nada sirve hacer juicios al respecto, se trata de adoptar medidas eficaces para que nuestros compatriotas en los campamentos y fuera de estos, reciban toda la asistencia médica que precisan. Sahara Medical en estos meses ha demostrado que los médicos saharauis pueden organizar comisiones médicas a los Campamentos y recabar apoyos para mejorar la salud de nuestros hermanos. Iniciativas como esta son las que creemos que hay que apoyar y fomentar.
FUTURO SAHARAUI : Han pensado como ONG prestar algún tipo de ayuda a alguno
de los casos de enfermos más graves que están en España?
Entre
nuestros objetivos, recogidos en los estatutos, está el de llevar
asistencia médica y defender el derecho a la salud de la población
saharaui donde quiera que esté. Por supuesto estamos dispuestos a ayudar
a enfermos que estén en España en la medida de nuestras posibilidades,
de hecho algunos de nosotros ya lo hemos hecho a título individual. Y
también nos gustaría llegar a la población en las zonas ocupadas, pero
donde creemos que nuestra labor resulta insustituible en este momento es
en los Campamentos.
FUTURO SAHARAUI : ¿Han pensado en ampliar la asociación a los médicos y personal sanitario en general que esta fuera de España?
Estamos
abiertos a colaborar con todas las personas, profesionales de la salud y
de la cooperación que compartan nuestros objetivos, tanto dentro como
fuera de España. Tratamos de tener una importante presencia en las redes
sociales para que cualquier persona que quiera colaborar pueda ponerse
en contacto con nosotros.
FUTURO SAHARAUI : ¿Qué proyectos tienen para el futuro?
Nos
gustaría continuar con el envío de comisiones médicas a los Campamentos
mientras siga habiendo escasez de médicos y encontremos la colaboración
necesaria aquí y allí. También creemos que la formación y actualización
de conocimientos de los compañeros sanitarios y farmacéuticos locales
es un área en la que podemos realizar un trabajo eficaz y por último no
descartamos desarrollar proyectos de educación para la salud y de
sensibilización para la población, que en una situación como la que se
da en los Campamentos puede tener una incidencia importante. En estos
momentos estamos esperando que el Ministerio de Salud Pública,
simplemente, nos de vía libre para seguir con nuestra labor.
Muchas gracias por esta oportunidad.
Muchas gracias por esta oportunidad.
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Smara
7 dic. 2012
Seminario sobre la Memoria Colonial del Sáhara Occidental. 18 diciembre, Casa Árabe, Madrid
Organizado por la Universidad Autónoma de Madrid y Casa Árabe y dirigido por los profesores Juan Carlos Gimeno, antropólogo, y Jose A. Rodríguez Esteban, geográfo, el seminario pretende analizar un conjunto de materiales poéticos, literarios y cinematográficos sobre el Sáhara Occidental que desde el pasado colonial han ido evolucionando en el tratamiento del territorio, sus habitantes, hasta los que se producen en la actualidad.
Programa y mas información
Programa y mas información
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Descolonización
2 dic. 2012
Texto de la intervención de Christopher Ross, enviado especial de ONU para el Sáhara Occidental en el Consejo de Seguridad
"Sr. Presidente, distinguidos miembros del Consejo,
Es para mí un placer
reunirme con vosotros, para informaros sobre las últimas novedades en la
búsqueda de una solución política y mutuamente aceptable, que prevea la
libre determinación del pueblo del Sahara Occidental, desde la
aprobación de la última Resolución del Consejo, de 24 de abril de 2012.
Después de un período de
reflexión, me embarqué en un viaje largamente esperado, en el Norte de
África, desde el 25 de octubre al 11 de noviembre. Y en mi camino de
vuelta, llevé a cabo consultas en Madrid y en París, desde el 12 al 15
de noviembre. Mi visita a la región tenía tres objetivos: el primero,
evaluar los cinco años de negociación y determinar las razones del
estancamiento; segundo, mirar el horizonte del proceso para ver cómo se
podría modificar a fin de mejorar las perspectivas de futuro; tercero,
medir el impacto de los acontencimientos del Sahel en el asunto del
Sahara Occidental. Más allá de estos objetivos, introduje dos
innovaciones: la primera, me reuní con líderes políticos y
representantes de la sociedad civil, además, de reunirme con los
funcionarios y; la segunda, hice mi primera visita al territorio del
Sahara Occidental propiamente dicho. Los gobiernos de Marruecos,
Argelia, Mauritania y Francia, así como el Frente Polisario y la MINURSO
me han ofrecido su plena cooperación y les doy las gracias por ello.
Agradecimiento especial, también, se merece el gobierno español, que
generosamente me ofreció una aeronave para facilitar mi viaje.
Sin entrar en una descripción detallada de cada parada, permítanme exponeros mis conclusiones e impresiones generales.
Primero.-
En todos los puntos de mi viaje, las respectivas altas autoridades, me
han confirmardo su compromiso de trabajar con la ONU para buscar una
solución política para el estatuto final del Sahara Occidental, y al
mismo tiempo, han reiterado su apego a sus respectivas propuestas. En
Marruecos, el rey Mohamed VI, reafirmó la voluntad de su país de
continuar trabajando conmigo en el marco de su propuesta de autonomía
bajo soberanía marroquí. En Tinduf, el Secretario General del Frente
Polisario, Abdelaziz, reiteró la disposición del Polisario para
intensificar su compromiso con la expectativa de que la solución incluya
un genuino referéndum de autodeterminación. En Argelia, el presidente
Buteflika, declaró, de nuevo, que Argelia no es, ni nunca será, una
parte del conflicto y que, no obstante, sigue dispuesto a acompañar, a
las partes, en la búsqueda de una solución. Dicho esto, Buteflika,
añadió que cualquier acuerdo que no incluya un referéndum genuino no es
una solución en absoluto. En Mauritania, el Primer Ministro, Laghdaf,
reafirmó el deseo de su país de seguir siendo útil en la búsqueda de
solución desde su posición de “neutralidad positiva”.
Segundo.- Al mirar hacia atrás, para
indagar en las razones del persistente estancamiento, resulta evidente
comprobar que la frustración de las partes se había incrementado. Cada
una de las partes atribuye la falta de progreso, no sólo a la negativa
de la otra parte para negociar sobre la base de su propuesta sino, más
específicamente, a la falta de acción decisiva de la Comunidad
Internacional, del Consejo de Seguridad, del Secretario General y del
Enviado Personal. Las partes no aceptan que la responsabilidad
principal, para alcanzar progresos, recaiga sobre las propias partes,
aún en el caso de que la Comunidad Internacional esté dispuesta a
alentar el proceso y a dar ideas.
He insistido
repetidamente en este punto, en todos mis contactos con los partidos
políticos y representantes de la sociedad civil, así como con los
funcionarios, señalando que, desde el momento en que la ONU aborda este
asunto en virtud del Capítulo VI de La Carta y en ausencia de un
consenso internacional, nadie puede imponer nada a las partes y que
depende de ellas, ante todo, encontrar el camino a seguir en el marco
previsto por la mediación de la ONU. Sin embargo, una y otra vez, en
cada parada, se me dijo que la ONU debería tomar esta u aquella medida,
siempre en el sentido de llevar a una de las partes a aceptar la
propuesta presentada por el contrario. En mi papel de mediador, no puedo
ser un defensor de una propuesta concreta. Abogo por el proceso de
negociación.
Tercero.- En aras de buscar la mejor
forma de proceder para alcanzar progresos, los altos funcionarios
comparten mi opinión de que es inútil convocar más reuniones entre las
partes a corto plazo, en ausencia de un cambio en la ecuación. Después
de cuatro rondas de negociaciones oficiales y nueve rondas de
conversaciones informales, celebrar otra reunión sólo haría más notorio
el estancamiento, debilitando aún más la credibilidad del proceso. Con
la perspectiva de preparar futuras reuniones, formales o informales,
propuse a las partes llevar a cabo más consultas con los principales
actores internacionales, seguida de una diplomacia silenciosa con las
partes y los países vecinos. Mis interlocutores han aceptado este
enfoque, pero algunos han advertido que las reuniones periódicas siguen
siendo importantes en el mantenimiento de contactos y reducen al mínimo
el error de cálculo, además de dar evidencias claras de que el proceso
continúa.
Cuarto.- Al examinar el impacto de la
tensión creciente en el Sahel y el peligro que ello supone para todas
las partes, me encontré con que, si bien todos coinciden en que estos
factores aconsejan la pronta solución del conflicto del Sahara
Occidental, nadie parece dispuesto a tomar el primer paso. En cambio, me
encontré con que la reacción común a los acontecimientos del Sahel, ha
sido la de reforzar las defensas locales ante la posibilidad de
desbordamiento del conflicto del Sahel. Por otra parte, se me confirmó
que, en ausencia de un acuerdo, las personas de todas partes de la
región, podrían resultar tentados a unirse a uno u otro de los grupos en
el norte de Mali. En Marruecos, los medios de comunicación seguían
hablando de una conexión entre el Polisario y estos grupos, pero los
funcionarios de alto nivel en Rabat y en Nouakchott fueron claros al
decir que no existe tal vinculación.
Quinto.- Mi visita al Sahara
Occidental, merece una mención especial. Según lo prometido, Marruecos,
en tanto que poder administrativo de facto, ha puesto todas las
facilidades para la visita. Y voy a hacer visitas adicionales en su
debido tiempo. Tuve reuniones con una amplia gama de saharauis,
independentistas y pro-autonomía, así como con las autoridades locales.
Claramente, tenían ganas de hablar conmigo. De hecho, la lista de
aquellos con los que no tuve tiempo de reunirme, supera a la lista de
aquellos con los que me reuní. Todos hablaban con una sinceridad
evidente, pero no debería sorprende que yo fuera incapaz de determinar
de qué lado se inclina la opinión mayoritaria. Todo lo que puedo decir
con seguridad, es que hay portavoces evidentes a ambos lados de la
división política. Los saharauis partidarios de la autonomía ponían
énfasis en el desarrollo de las localidades de El Aaiún y otras bajo
administración marroquí, además de otros beneficios que ven en esta
administración. Los saharauis independentistas ponían de relieve lo que
describen como las tensas relaciones entre la población autóctona
saharaui y los habitantes de Marruecos, las violaciones de los derechos
humanos que ven en la represión policial y en las condiciones de
arresto, detención, juicio y encarcelamiento, la ilegal explotación de
los recursos naturales y la falta de puestos de trabajo. Y,
efectivamente, habían tenido lugar manifestaciones pro independentistas,
con sus consiguientes respuestas por parte de la policía, muy cerca del
lugar donde me encontraba y, también, después de mi visita. En este
sentido me llamó la atención el dato de que no hubiera saharauis
oriundos del lugar, dentro de los efectivos de las fuerzas de seguridad
de El Aaiún y otras partes del Sahara Occidental, sino que procedían de
Marruecos. Durante mi segunda visita a Marruecos, utilicé mis encuentros
con los funcionarios marroquíes para abogar por un cambio en el
equilibrio de esas fuerzas de seguridad entre saharauis y marroquíes y
por mejorar la formación de esas fuerzas en el manejo de las
manifestaciones.
Sexto.- Durante mi visita a los
Campamentos de refugiados, tuve la oportunidad de reunirme con la
organización de mujeres perteneciente al Polisario, con los estudiantes y
con organizaciones juveniles. Los asistentes destacaron la misma
frustración que habían destacado los dirigentes del Polisario en el
pasado. Algunos de los asistentes argumentaron que después de 25 años de
infructuosos esfuerzos de la ONU, había llegado el momento de volver a
la lucha armada. Otros sugirieron que, al no haber podido alcanzar
acuerdo alguno, la ONU, simplemente debe renunciar y retirarse. Mientras
tanto, en Nouakchott, me reuní con algunos críticos del Polisario, que
habían abandonado la Organización y estaban ansiosos por compartir sus
quejas conmigo.
Séptimo.- Me produce consternación la
forma en que ambas partes pretenden utilizar mi visita para sumar
puntos. Mis declaraciones públicas, a menudo han sido censuradas o
exageradas para servir a la agenda de una y otra de las partes. En
Rabat, la TV, ha editado mis observaciones quitando la cita del texto
del Consejo donde dice: “una solución política, mutuamente aceptable que
prevea la libre determinación del pueblo del Sahara Occidental”. En
Tifariti, donde visité un equipo de la MINURSO, en el lado Este de la
berma, un Jefe militar del Polisario, apareció inesperadamente, tratando
de recibirme haciendo pasar revista a una guardia en mi honor. En los
Campamentos de Refugiados, mis declaraciones ante un grupo de mujeres,
han sido retocadas para añadir una frase, a mi cita, sobre el papel de
la mujer: “La lucha por la liberación del Sahara Occidental”. Yo no he
hecho tal declaración.
Octavo.- Como quiera que en breve, el
Representante Especial del Secretario General, Weisbrod-Weber, os
informará sobre las operaciones de la MINURSO, tengo que aplaudir el
alto grado de profesionalidad y compromiso que observé durante mi visita
a la sede de la MINURSO y en las bases de operaciones en Mahbes y
Tifariti y en mi reunión con el Equipo de Acción contra las Minas de la
ONU. Tanto la MINURSO como la UNMAS necesitan más recursos para poder
desempeñar sus funciones con más detalle. Las unidades de la MINURSO
patrullan un territorio más grande que el del Reino Unido, mientras que
la UNMAS está trabajando en lo que recientemente ha sido considerado
como uno de los lugares más infestado de minas en el mundo.
Más allá de esto quiero
resaltar el respeto dispensado al Representante Especial, tanto en la
MINURSO como por los marroquíes y los saharauis. La suya no es una tarea
fácil. Además de supervisar la MINURSO, es el Representante Especial
del Secretario General para el Sahara Occidental. Como tal, se espera
que proporcione, al Secretario General y al Consejo, una información
independiente sobre el ambiente de trabajo de la MINURSO en el Sahara
Occidental. Este territorio, sigue siendo un territorio no autónomo, por
lo que corresponde a la ONU velar por el bienestar de su población, de
acuerdo al artículo 73 de La Carta, además de reconocer que Marruecos es
la potencia administradora de facto, en la franja situada al oeste de
la berma y, que el Polisario, juega un papel similar en la franja
situada al este de dicha berma. Precisamente, por esta razón, invité al
Representante Especial para que asistiera a todas mis reuniones en el
Sahara Occidental.
Noveno.- En cuanto al programa de
asistencia humanitaria del ACNUR, he escuchado las preocupaciones
debidas a que las contribuciones gubernamentales y privadas, a los
refugiados, han disminuido considerablemente por la crisis económica en
curso. Y me han recordado la urgente necesidad de más ayudas. En cuanto
al censo individual de los refugiados, que se planteó nuevamente en
Rabat, el Polisario y las autoridades argelinas me han dicho que el
ACNUR está satisfecho con las estimaciones, sobre el número de
refugiados, que le han facilitado y que quienes abogan por el censo
individual están motivados por consideraciones políticas. En una reunión
con donantes en Argel, no encontré ningún interés por seguir dando
atención a ese asunto.
Décimo.- En cuanto a las medidas de
fomento de la confianza, ha habido una alabanza universal por el
soberbio trabajo del ACNUR al ampliar las visitas familiares y la
organización de seminarios intra-saharauis, la segunda de la cuales,
centrada en el papel de la mujer en la sociedad saharaui, había tenido
lugar en las Islas Azores, con generosa ayuda del gobierno de Portugal,
en julio de este año. Poco después, tuvo lugar, en Ginebra, un encuentro
sobre el fomento de las medidas de confianza, en el que las partes, los
Estados vecinos y el ACNUR hicieron comentarios sobre su
implementación, en un ambiente muy cordial. Y el único consejo que puedo
dar, si se me pregunta, es el de pensar creativamente acerca de la
posibilidad de expandir las medidas de fomento de la confianza, en
particular más seminarios, más visitas familiares en ocasiones
especiales, y los intercambios juveniles. Saharauis de todas las
tendencias políticas, tanto en el Sahara Occidental como en los
Campamentos, me decían una y otra vez que estaban ansiosos por tener más
contactos a través de la berma. Y se deben encontrar fórmulas para
alentar esto, porque el transcurso del tiempo tiene el potencial de
cambiar la percepción de las cosas, incluso, en ausencia de progresos en
el proceso de las negociaciones. Un obstáculo para ello es la falta de
financiación y, una vez más, instamos a los donantes del pasado y a los
donantes potenciales para que contribuyan, al ACNUR, para hacer que
tales actividades sean posibles.
Undécimo.- En cuanto a la cuestión de
los Derechos Humanos, cada parte ha utilizado mi visita para registrar
quejas sobre las prácticas de la otra parte. Ha habido muchas visitas
relacionadas con los DD.HH en el último año, incluyendo dos Relatores
Especiales que visitaron el Sahara Occidental, pero no los Campamentos
de Refugiados y por lo menos una organización no gubernamental. Además,
la sucursal del Consejo Nacional Marroquí de los DD.HH, de El Aaiún, me
ha dicho que ha recibido un gran número de quejas y ha llevado a cabo
numerosas investigaciones, pero que sigue esperando respuestas de las
autoridades administrativas. Los DD.HH no son parte de mi mandato, pero
mi consejo, si se me solicita, es el de declarar que le corresponde a
este Consejo y al ACNUDH decidir si la información disponible
justificaría su atención y, en tal caso, la mejor manera de hacerlo,
teniendo en cuenta que cualquier aproximación a esta cuestión debe velar
por los derechos humanos, no sólo en el Sahara Occidental sino,
también, en los Campamentos de Refugiados.
Por último quisiera decir
unas palabras sobre el mandato informal que se me ha conferido para
promover la normalización de relaciones entre Argelia y Marrueos. En
Rabat, el rey Mohamed VI, me ha autorizado para llevar un mensaje al
Presidente Buteflika, que, a su vez, me ha autorizado a llevar, de
vuelta, un mensaje de respuesta. Ambos mensajes, confirman el deseo de
los dos Jefes de Estado para continuar el proceso de mejora de
relaciones mediante la ampliación de las visitas ministeriales
bilaterales que habíán sido, previamente, acordadas. Además, ambas
partes han identificado los temas prioritarios que deben abordarse en
una fase termprana. Y voy a seguir promoviendo la participación en estas
cuestiones.
Con respecto a la
cuestión de la Unión del Magreb Árabe y el llamamiento hecho por Túnez
para una pronta cumbre, exploré el avance de la integración regional con
Ben Yahia, Secretario General de la UMA y con los tres Estados miembros
que he visitado. En principio, todos están de acuerdo en que se celebre
la cumbre, pero Argelia advierte que, para asegurar el éxito, hay que
estar bien preparados, a través de una serie de reuniones sectoriales
que están en marcha pero que aún no han concluido. En opinión de
Argelia, celebrar una cumbre sin una adecuada preparación, seguramente,
conduce al fracaso de la misma.
Éstas son , pues, las
principales conclusiones e impresiones que he recogido en mi última gira
por la región y mi primera visita al Sahara Occidental, teniendo en
perspectiva un período de consultas con los principales actores
internacionales, una diplomacia silenciosa con las partes y con los
Estados vecinos y nuevas visitas a la región, incluyendo el Sahara
Occidental para preparar la reanudación de las reuniones directas entre
las partes.
Como dije en Madrid, el
conflicto sobre el estatuto definitivo del Sahara Occidental se ha
prolongado durante demasiado tiempo. Si hay algunos que creen que la
situación es estable y que intentar buscar la paz es arriesgado, creo
que esto es un grave error de cálculo ya que la región está amenazada
por extremistas, terroristas y elementos criminales que operan en el
Sahel. En estas nuevas circunstancias, este conflicto podría, si sigue
sin resolverse, generar una chispa de una renovada violencia y unas
hostilidades que serían trágicas para los pueblos de la región. Debe ser
resuelto y pido a los miembros del Consejo y de la Comunidad
Internacional, en general, a que alienten, a las partes, a entablar
negociaciones serias para ponerle fin al conflicto.
Gracias"
(**). Traducción no autorizada. Por Haddamin Moulud Said. Texto original en inglés.
Publicado en "La Tribuna del Sahara" 28 nov. 2012
30 nov. 2012
A proposito de las razones y el deber de conceder la nacionalidad española a los saharauis, por Eduardo Fungairiño
Por su gran interés y por la solidez de su argumentación jurídica y política reproducimos el siguiente artículo.
La necesaria presión política (hoy prácticamente inexistente, que cada uno saque sus conclusiones) para lograr que el Gobierno español otorgara la nacionalidad española a todos los saharauis que lo deseasen no nos cabe la menor duda que supondría ampliar las LIBERTADES, DERECHOS y OPORTUNIDADES de la Población Saharaui, al margen de otras consideraciones políticas o históricas.
Hace meses escribí sobre la conveniencia de reformar el artículo 22.1 del Código Civil para que los saharauis –que fueron españoles hasta que España abandonó la provincia del Sahara Occidental y la entregó a Marruecos y a Mauritania– pudieran adquirir la nacionalidad española por residencia de dos años, plazo privilegiado que la ley otorga a los nacionales de países iberoamericanos, de Portugal, de Andorra, de Filipinas, de Guinea Ecuatorial y a los sefardíes. Es curioso que España se acuerde de los judíos, expulsados en 1492, y de los ecuatoguineanos, independizados tras un referéndum en 1968; pero que no se acuerde de los saharauis, abandonados en 1975.
Nada se ha hecho al respecto. Pero nuestro Gobierno ha ido, bien que en relación con los sefardíes, más allá. Los ministros de Justicia y Asuntos Exteriores han anunciado (21.11.2012) que se va a conceder directamente la nacionalidad a dichos antiguos –antiquísimos– españoles. El procedimiento será el otorgamiento de carta de naturaleza previsto en el art. 21.1 del Código Civil.
La carta de naturaleza es una concesión graciosa, otorgable mediante Real Decreto cuando concurran en el solicitante circunstancias excepcionales. Pero el Gobierno ha estimado que el mero hecho de ser sefardí ya constituye una circunstancia excepcional que –debidamente acreditada– da derecho a la nacionalidad española. Es posible, por tanto, que en breve la Federación de Comunidades Judías en España comience a expedir las certificaciones correspondientes que, seguidas, de la demostración de vínculos con España por apellidos, idioma o parentesco, den lugar a la concesión de la nacionalidad española a los solicitantes.
La medida parece acertada: no sólo se enjuga una deuda histórica (aunque el empeño de examinar políticas del Siglo XV con perspectivas actuales resulte estéril) sino que se traen nuevas aportaciones al quehacer nacional; aumentar el número de los ciudadanos españoles (donde quiera que fijen su residencia) debiera aumentar la riqueza familiar, lingüística y cultural, además de la propiamente monetaria. Como acertado fue conceder la nacionalidad española a los hijos y nietos de quienes perdieron la nacionalidad española como consecuencia del exilio padecido tras la Guerra Civil (Disposición Adicional 7ª de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre).
¿Por qué es ahora cuando nuestro Gobierno quiere facilitar la adquisición de la nacionalidad española al, aproximadamente, millón de sefardíes repartidos por todo el mundo (Argentina, EE.UU., Francia, Israel, Marruecos, Turquía, etc.)? Se ha vertido en algún medio la opinión de que España quiere compensar el enojo que pueda causar en Israel un eventual voto afirmativo de España a la entrada de Palestina en la ONU. Debe tenerse en cuenta en todo caso que el derecho del Estado Palestino a existir y, por tanto, a formar parte de la comunidad internacional ya fue reconocido por la Resolución 181 (II) de 29.11.1947 de la Asamblea General de las NN.UU. que puso fin al Mandato Británico de Palestina y llevó a cabo la partición del territorio bíblico entre los dos nuevos estados, Israel y Palestina. Incluso en Europa ya hay un país, Islandia, que ha reconocido a Palestina, con el que mantiene relaciones diplomáticas desde diciembre de 2011. Pero el respeto que España guarda a Israel también parece tenerlo a Marruecos, ocupante ilegal de cuatro quintas partes del Sahara Occidental ¿por qué razón? Los saharauis fueron españoles, como quien dice, hasta ayer mismo. Hablaban y hablan español, enviaban a sus representantes como Procuradores a las Cortes de la Dictadura, formaban parte de nuestro Ejército, tenían documento nacional de identidad español, estudiaban en nuestras universidades, etc. No se comprende por qué a los saharauis se les hace de peor condición que a los sefardíes. El deseo de la mayoría de los saharauis a ostentar la nacionalidad española es patente. Se incrementaría nuestra riqueza lingüística, cultural y laboral. Por otra parte, España tendría que hacerse valer y prestigiarse mediante el desempeño de un papel más activo y comprometido con la defensa de los derechos de sus nacionales, derechos que son sistemática e impunemente pisoteados por el ocupante marroquí ante la inoperancia de la MINURSO, si los saharauis (los de los Territorios Ocupados, los de los Territorios Liberados y los de los campamentos de Tinduf) adquieren la nacionalidad española. Y desde el punto de vista demográfico el aumento de la ciudadanía española en unas 350.000 personas tendría no mayor impacto que el producido por el reconocimiento de la españolidad de los sefardíes (1.000.000) o de los descendientes de los exiliados tras la Guerra Civil (500.000).
España tiene ahora, mediante el reconocimiento de la nacionalidad española de los que fueron compatriotas nuestros, una oportunidad histórica para enmendar un yerro cometido al abandonar el Sahara. Sería triste e injusto que hubiera que esperar a que, como propuso en 2006 D. Mansur Escudero, Presidente de la Junta Islámica de España, se otorgue la nacionalidad española a los moriscos, que la esperan desde 1609.
Eduardo Fungairiño
Fiscal de Sala del Tribunal Supremo
Publicado por "La Razón.es" 30 de noviembre de 2012
La necesaria presión política (hoy prácticamente inexistente, que cada uno saque sus conclusiones) para lograr que el Gobierno español otorgara la nacionalidad española a todos los saharauis que lo deseasen no nos cabe la menor duda que supondría ampliar las LIBERTADES, DERECHOS y OPORTUNIDADES de la Población Saharaui, al margen de otras consideraciones políticas o históricas.
Sefardíes y saharauis; por Eduardo Fungairiño
Hace meses escribí sobre la conveniencia de reformar el artículo 22.1 del Código Civil para que los saharauis –que fueron españoles hasta que España abandonó la provincia del Sahara Occidental y la entregó a Marruecos y a Mauritania– pudieran adquirir la nacionalidad española por residencia de dos años, plazo privilegiado que la ley otorga a los nacionales de países iberoamericanos, de Portugal, de Andorra, de Filipinas, de Guinea Ecuatorial y a los sefardíes. Es curioso que España se acuerde de los judíos, expulsados en 1492, y de los ecuatoguineanos, independizados tras un referéndum en 1968; pero que no se acuerde de los saharauis, abandonados en 1975.
Nada se ha hecho al respecto. Pero nuestro Gobierno ha ido, bien que en relación con los sefardíes, más allá. Los ministros de Justicia y Asuntos Exteriores han anunciado (21.11.2012) que se va a conceder directamente la nacionalidad a dichos antiguos –antiquísimos– españoles. El procedimiento será el otorgamiento de carta de naturaleza previsto en el art. 21.1 del Código Civil.
La carta de naturaleza es una concesión graciosa, otorgable mediante Real Decreto cuando concurran en el solicitante circunstancias excepcionales. Pero el Gobierno ha estimado que el mero hecho de ser sefardí ya constituye una circunstancia excepcional que –debidamente acreditada– da derecho a la nacionalidad española. Es posible, por tanto, que en breve la Federación de Comunidades Judías en España comience a expedir las certificaciones correspondientes que, seguidas, de la demostración de vínculos con España por apellidos, idioma o parentesco, den lugar a la concesión de la nacionalidad española a los solicitantes.
La medida parece acertada: no sólo se enjuga una deuda histórica (aunque el empeño de examinar políticas del Siglo XV con perspectivas actuales resulte estéril) sino que se traen nuevas aportaciones al quehacer nacional; aumentar el número de los ciudadanos españoles (donde quiera que fijen su residencia) debiera aumentar la riqueza familiar, lingüística y cultural, además de la propiamente monetaria. Como acertado fue conceder la nacionalidad española a los hijos y nietos de quienes perdieron la nacionalidad española como consecuencia del exilio padecido tras la Guerra Civil (Disposición Adicional 7ª de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre).
¿Por qué es ahora cuando nuestro Gobierno quiere facilitar la adquisición de la nacionalidad española al, aproximadamente, millón de sefardíes repartidos por todo el mundo (Argentina, EE.UU., Francia, Israel, Marruecos, Turquía, etc.)? Se ha vertido en algún medio la opinión de que España quiere compensar el enojo que pueda causar en Israel un eventual voto afirmativo de España a la entrada de Palestina en la ONU. Debe tenerse en cuenta en todo caso que el derecho del Estado Palestino a existir y, por tanto, a formar parte de la comunidad internacional ya fue reconocido por la Resolución 181 (II) de 29.11.1947 de la Asamblea General de las NN.UU. que puso fin al Mandato Británico de Palestina y llevó a cabo la partición del territorio bíblico entre los dos nuevos estados, Israel y Palestina. Incluso en Europa ya hay un país, Islandia, que ha reconocido a Palestina, con el que mantiene relaciones diplomáticas desde diciembre de 2011. Pero el respeto que España guarda a Israel también parece tenerlo a Marruecos, ocupante ilegal de cuatro quintas partes del Sahara Occidental ¿por qué razón? Los saharauis fueron españoles, como quien dice, hasta ayer mismo. Hablaban y hablan español, enviaban a sus representantes como Procuradores a las Cortes de la Dictadura, formaban parte de nuestro Ejército, tenían documento nacional de identidad español, estudiaban en nuestras universidades, etc. No se comprende por qué a los saharauis se les hace de peor condición que a los sefardíes. El deseo de la mayoría de los saharauis a ostentar la nacionalidad española es patente. Se incrementaría nuestra riqueza lingüística, cultural y laboral. Por otra parte, España tendría que hacerse valer y prestigiarse mediante el desempeño de un papel más activo y comprometido con la defensa de los derechos de sus nacionales, derechos que son sistemática e impunemente pisoteados por el ocupante marroquí ante la inoperancia de la MINURSO, si los saharauis (los de los Territorios Ocupados, los de los Territorios Liberados y los de los campamentos de Tinduf) adquieren la nacionalidad española. Y desde el punto de vista demográfico el aumento de la ciudadanía española en unas 350.000 personas tendría no mayor impacto que el producido por el reconocimiento de la españolidad de los sefardíes (1.000.000) o de los descendientes de los exiliados tras la Guerra Civil (500.000).
España tiene ahora, mediante el reconocimiento de la nacionalidad española de los que fueron compatriotas nuestros, una oportunidad histórica para enmendar un yerro cometido al abandonar el Sahara. Sería triste e injusto que hubiera que esperar a que, como propuso en 2006 D. Mansur Escudero, Presidente de la Junta Islámica de España, se otorgue la nacionalidad española a los moriscos, que la esperan desde 1609.
Eduardo Fungairiño
Fiscal de Sala del Tribunal Supremo
Publicado por "La Razón.es" 30 de noviembre de 2012
Etiquetas:
Derechos Humanos,
Descolonización,
Refugiados
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