7 oct. 2014

El Ébola y los Refugiados Saharauis


A principios de agosto de 2014, La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había declarado la emergencia sanitaria internacional por el brote del Ébola. Lamentablemente, este brote lejos de ser controlado adquirió características de pandemia en poco tiempo. De acuerdo a los últimos datos de la OMS han muerto ya casi 3.439 personas sólo en África Occidental (Guinea, Sierra Leona, Liberia, Nigeria y Senegal). También hay un brote en África Central y ahora en EEUU y Europa.




En los Campamentos de Refugiados Saharauis (CRS), afortunadamente y a excepción de las infecciones estivales (respiratorias y gastrointestinales), no son habituales las epidemias de enfermedades infectocontagiosas de esta categoría. Sin embargo, dada la relación comercial con Mauritania (frontera con Senegal), causa de  movimientos frecuentes de personas entre ambos países, quizás sería necesario que la población saharaui tome conciencia de esta situación y que las autoridades sanitarias de la RASD situen el nivel de alerta correspondiente.





Aunque muy improbable, un mínimo brote de esta enfermedad en los Campamentos (CRS) sería una catástrofe de magnitudes incalculables, dadas las circunstancias de los CRS. La prevención, como se dijo en las conclusiones del II Encuentro de Sahara Medical, debe volver a ser una prioridad y situarse en la primera línea de actuación.

No estaría de mas que el Ministerio de Salud Pública de la RASD y otras autoridades locales, con la colaboración de los profesionales de la salud saharauis de dentro y fuera de los CRS

1.    Estableciesen unos protocolos de actuación ante eventuales sospecha de casos. Manteniéndose los profesionales sanitarios preparados para el mas correcto manejo de la enfermedad.

2.    En coordinación con las autoridades argelinas, se debería establecer un sistema de control sanitario sobre transeúntes y pasajeros sospechosos en la frontera con Mauritania, mientras se mantenga la alerta por la OMS.

3.    Se elaborase unos sencillos materiales informativos, en hasanía, con informaciones sencillas sobre el Ébola, para distribuirlos a la población. Difundiendo la información también en los medios públicos como la radio y la TV.

El Ébola sigue matando cada día, y de no controlarse, podría entrar en una “fase explosiva” en la que el virus  afectaría entre 550 mil a 1,4 millones de personas, según los expertos. Merece nuestra máxima atención y contar con planes de actuación ante cualquier eventualidad para no tener que actuar con improvisación. Los profesionales de la salud saharauis y cooperantes del sector en los CRS deberíamos coordinarnos y colaborar en la elaboración de planes y protocolos. Incluso a través de la comunicación telefónica, internet, etc. se pueden dar recomendaciones a la población y colaborar con nuestros compañeros  médicos en los CRS suministrándoles información requerida y materiales disponibles en la medida de las posibilidades de cada uno.

Lehdía Mohamed Dafa

8 sept. 2014

II Encuentro Sahara Medical en Donostia el 27 de septiembre 2014. "Derecho a la Salud y situación sanitaria en los Campamentos de Refugiados Saharauis"



El Derecho a la Salud es uno de los derechos fundamentales recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Muchas personas no pueden ejercerlo y se ven privadas del acceso a la atención sanitaria y a los medicamentos esenciales.
Los refugiados saharauis de los campamentos de Tinduf, en Argelia, sufren las consecuencias de un refugio que se prolonga casi 40 años, y se ven obligados a vivir en unas condiciones extremas de insalubridad, con carencias alimentarias y graves deficiencias de atención médica y acceso a medicamentos.
Distintas ONGs y comisiones médicas, junto a los médicos saharauis que trabajan en los campamentos, tratan de llevar a la población saharaui una atención médica básica. Pero patologías crónicas, enfermedades y accidentes graves, un hábitat hostil y la desesperación por la falta de solución del conflicto, hacen que la población saharaui sea victima de unas pésimas condiciones de vida.
En este II Encuentro, con la colaboración de expertos y profesionales, se pretende analizar en profundidad la situación socio-sanitaria de los campamentos de refugiados saharauis, buscar nuevos recursos para que la población pueda ejercer el Derecho fundamental a la Salud y coordinar los esfuerzos y buenas prácticas de la cooperación y la ayuda humanitaria que está opera en el territorio.

 
PROGRAMA

9:30 BIENVENIDA Y PRESENTACIÓN

Saludo y agradecimientos
Dra. Lehdía Mohamed Dafa, Presidenta de Sahara Medical

Bienvenida e inauguración del Encuentro
D. Juan Carlos Izagirre, Alcalde de Donostia

Presentación del Programa del Encuentro
Dra. Raabub Mohamed Lamin

10:00 MESA: SITUACIÓN SANITARIA EN LOS CAMPAMENTOS.
POLÍTICAS, ACTUACIONES Y PRIORIDADES.

Moderador Dr. Ahmed Salem Mohamed
Sr. Hassena Amhamad, Lda. Tecber Mohamed Abdalá y representantes
de ONGs que trabajan en salud en los Campamentos

10:45 PAUSA-CAFÉ

11:00 COMUNICACIONES: ALGUNAS ENFERMEDADES PREVALENTES
EN LOS CAMPAMENTOS SAHARAUIS

Hipertensión
Dr. Abdalahi Mohamed Saleh

Traumatología. Protocolo de actuación en accidentes
Dr. Abba Mohamed Salem

Atención pediátrica en Atención Primaria
Dra. Gleila Salek Babih

11:45 CONFERENCIAS: “EL DERECHO A LA SALUD Y EL REFUGIO
PROLONGADO DE LA POBLACIÓN SAHARAUI”

El Derecho a la Salud. Un derecho fundamental
Dª. Nagore Eskisabel y D. Adrián Seminario. ANESVAD

Secuelas del refugio prolongado
Dra. Lehdía Mohamed Dafa

12:30 PRESENTACIÓN PROYECTO: LA CASA DE LOS HÉROES
PARA LA ATENCIÓN MÉDICA A LOS ACTIVISTAS SAHARAUIS

Dª. Rosario García Díaz
Fundación Sahara Occidental

12:45 REFLEXIONES Y PROPUESTAS DE LOS ASISTENTES
(Coord.) Dra. Raabub Mohamed Lamin

13:25 CLAUSURA DEL ENCUENTRO

13:30 APERITIVO



INSCRIPCIÓN gratuita en: asociacionsaharamedical@gmail.com con nombre y apellidos, especialidad médica u ONGD.


CONVOCATORIA
El Derecho a la Salud de la población saharaui, que sobrevive sin apenas recursos, con menguadas esperanzas y dependiendo de la ayuda externa, desde hace ya tres generaciones, está por encima de diferencias ideológicas o personales.
Apelando a este sagrado derecho a recibir una asistencia médica de calidad y acceso a medicamentos esenciales convocamos públicamente, en nuestra condición de médicos saharauis, a los responsables del Ministerio de Salud Pública de la RASD y a todos los delegados en España del Frente Polisario para, en un diálogo sincero y honesto, intercambiar criterios e iniciativas tendentes a mejorar, la asistencia sanitaria a la población saharaui de los campamentos, y de forma muy especial a aquellas personas que se encuentran mas desprotegidas por la falta de recursos de todo tipo y a las mujeres y niños, que son el pilar fundamental del bienestar de las familias.
Hemos reservado la tarde del sábado 27, al finalizar en Encuentro, si se acepta nuestra invitación, para tratar de movilizar voluntades y coordinar esfuerzos, dando lo mejor de nosotros mismos, en defensa del Derecho a la Salud y de una atención de calidad para los refugiados saharauis.
SAHARA MEDICAL



7 sept. 2014

¿Cambios “importantes” en el Ministerio de Salud Pública de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) ?

Según información de “Futuro Saharaui”, en virtud del decreto presidencial nº 09/2005 que otorga al ministro de Salud Pública el poder para designar a las personas que ocupen los distintos cargos en el Ministerio y en el sistema de salud, el ministro, el día 3 de septiembre, ha hecho público una serie de cambios tanto a nivel central, como regional y local.
Dichos cambios serían:
A nivel central:
- Mohammed Fadel Almokhtar Ibrahim, director de la Oficina de Salud en España (Vitoria). Puesto ocupado desde su creación hasta la fecha por Hassena Mohamed Andal-la
-Nammi Mohamed Abdalahi Bakar, director del Complejo Sanitario Nacional
-Ahmed Bazeid Buna, director central de Prevención.
-Salman Taki Ali, subdirector central de Prevención.
-Suelim Mohamed Salem Hanan, director central de Formación
-Abdalahi Nayem, Mahafud, director del Archivo Nacional.
-Mohamed Amar Masud, subdirector de Supervisión y Vigilancia central
-Mohamed Bulahi Abdelwadud, director general de la Administración del Complejo Sanitario Nacional.
-Limam Alhassan Abdelhadi, responsable de la Sede del Ministerio y encargado del departamento de Evacuación Infantil a Italia.
A nivel regional:
-Hassenna Mohamed Andal-la, director de sanidad en la wilaya de Auserd
-Jalil Abba Edjil, director de sanidad en la wilaya de El Aaiún
-Chabahi Mahayub Bubakar, director de sanidad en la wilaya de Smara.
-Deich Abdelaziz, director del Hospital de Smara
-Ali nayem Ahmed, director del Hospital del Aaiún
-Ali Mohamed Fekku, director del Hospital de Daja
-Ejnaza Chej, directora de la Escuela de Formación de la wilaya de Dajla
A nivel local:
-Limam Sidahmed Ebreir, director del Dispensario de la daira de Doura
-Mohamed Lamin Alhassan Hamda, director del Dispensario de la daira de Hagunía.
-Fatimetu Mohamed Fekku, directora del Dispensario de la daira de Bukra.
La “importancia” de los cambios es relativa ya que lo que en realidad se hace es cambiar de destino a una parte del personal del Ministerio. No conocemos las causas ni razones de estos cambios ya que la nota informativa no hace referencia a las mismas.
Hay que señalar la mínima presencia de mujeres en los puestos de responsabilidad del Ministerio, cuando estas representan un porcentaje en torno al 80% de los profesionales sanitarios que trabajan en los Campamentos
Por último, aunque no es un tema nuevo, pudiera resultar sorprendente la cantidad de cargos, en éste como en otros Ministerios, habida cuenta de los limitados recursos y la condición de Estado en el exilio.
Lehdía Mohamed Dafa

8 mar. 2014

¿Existe un feminismo saharaui?


(En el Día Internacional de la Mujer. 8 marzo de 2014)

La salida precipitada de España del Sáhara Occidental, abandonando a la población saharaui, dejándola a merced de la invasión marroquí y mauritana, impidió la realización de un referéndum autodeterminación propuesto por Naciones Unidas en 1975 para la descolonización del territorio. La población saharaui, guiada y protegida por el Frente Polisario, se vio obligada a refugiarse en los campamentos de Tinduf. La guerra con Marruecos y Mauritania había comenzado.
En los primeros años, la organización de la vida en los campamentos de refugiados corrió en gran medida a cargo de las mujeres, que tuvieron que desempeñar nuevos roles completamente ajenos a las tradiciones como: maestras, policías, sanitarias, administrativas, horticultoras, diplomáticas, etc.
El Frente Polisario, como la mayoría de los movimientos de liberación nacional,  replicó la estructura y funcionamiento de organizaciones similares en África y el Mundo Árabe. Así, y además de la proclamación de un Estado, la RASD, creó la Unión Nacional de Mujeres Saharauis (UNMS) como organización de masas, correa de transmisión y parte de la estructura política del movimiento. 

La creación de esta organización desde el Estado y no como fruto de las reivindicaciones y la lucha de las mujeres, por no decir la lucha feminista, como había ocurrido en muchos Estados árabes, respondía así a un intento de articulación e integración del activismo político de las mujeres que empezaron a militar en las filas del Frente Polisario desde sus inicios, pero ha derivado en una instrumentalización, desde las instancias oficiales, de las políticas de género, para la proyección de una imagen progresista y feminista de la sociedad saharaui, muy conveniente para recabar apoyos entre la izquierda internacional, principal simpatizante de la causa.

El incipiente Estado concede a la mujer el derecho al voto, el acceso a la educación secundaria y superior, incluso en el extranjero, y al trabajo fuera de la jaima en las instituciones públicas; lo cual, sin duda, representó un avance trascendental en la valoración de la mujer y su empoderamiento.

Al amparo de esa ferviente militancia nacionalista, promovida y protegida por el Estado, las mujeres pudieron incluso transgredir ciertas normas sociales, como, por ejemplo, en la vestimenta femenina, que adoptó la estética de la revolución: el uniforme verde oliva ¡con pantalones! un hito de modernidad; así como el abandono de ciertas costumbres y usos tradicionales, algo impensable en una sociedad musulmana, fuertemente conservadora, que la España colonial no había sido capaz de integrar.



Al final, con todo, se ha logrado proyectar una imagen idealizada de la mujer saharaui, como una de las mujeres mas liberadas, dentro del mundo árabe, de las ataduras religiosas y de la sociedad patriarcal. Una imagen que ya forma parte del paisaje sonoro de la solidaridad con el pueblo saharaui, repetido sin salirse del guión por cualquiera de las delegaciones de mujeres en sus permanentes giras en busca de apoyos, que llegan incluso a declararse feministas, desde una cierta frivolidad e inconsciencia del calado que esto representa.

Si nos atenemos a una de las definiciones mas sencillas del feminismo, la de Rosalind Delmar: “ser feminista implica un reconocimiento de la discriminación femenina en razón del sexo, así como que la satisfacción de las necesidades específicas femeninas y la solución de su problemática…” puede considerarse que en el caso saharaui no ha emergido todavía una verdadera conciencia ni reivindicación que pueda catalogarse de feminista.

En muchos de los países árabes, a diferencia del feminismo occidental laico, las mujeres han demandado sus derechos simultáneamente con la lucha anticolonialista. En Egipto, por ejemplo, el feminismo en su encuentro con la lucha nacionalista, durante la época colonial, pudo sacar a la luz las formas de opresión patriarcal autóctonas, además de las provocadas por el colonialismo. En cambio el activismo político de las mujeres saharauis está centrado exclusivamente en la lucha por la liberación nacional.

Las mujeres saharauis en estos últimos veinte años han aceptado, sin mas, la pobre base legislativa existente. El artículo 41 de la Constitución de la RASD es el único que trata específicamente la promoción y el reconocimiento del papel de la mujer, y dice: “El Estado persigue la promoción de la mujer y su participación política, social y cultural en la construcción de la sociedad y el desarrollo del país” Una exigua legislación que interesa al Estado para no distraer o dispersar la lucha por el objetivo principal. La aceptación de esta mínima base legal, inconscientemente, ha reforzado el inmovilismo legislativo latente y legitimado, con más ahínco, la estrategia nacional de postergar cualquier intento de lograr la equidad de género o el reconocimiento de derechos fundamentales, hasta lograr la independencia.

Esta situación está representando una verdadera dicotomía para muchas mujeres entre su papel como activistas por la causa nacional y como ciudadanas, cuyos derechos civiles, sociales y económicos no ocupan ningún espacio en la agenda política de las instituciones saharauis.

Parece inadmisible que a pesar de este aparente empoderamiento, en las últimas décadas, estemos asistiendo a un grave retroceso en la situación concreta de las mujeres. Son varios los factores que han favorecido este retroceso. El más importante es el “alto el fuego” (1991) que ha provocado que los hombres “ociosos” en el frente, empezaron a pasar largas estancias en los campamentos, desplazando a las mujeres de muchos de los puestos de trabajo y responsabilidad. El “alto el fuego” ha implicado también la vuelta de los hombres al control directo sobre las familias y por ende sobre las mujeres.

Otro factor importante, a principios de los noventa, ha sido la vuelta en masa de estudiantes que habían acabado su formación en Cuba (los “cubarauis”) Después de estancias muy largas en la isla, durante las cuales se había sufrido una profunda transculturación. Vuelve a los campamentos una nueva mujer “más liberada” pero “libertina” y “mala influencia” en la forma de pensar de la sociedad saharaui.

Llegado este punto, no olvidemos que en la sociedad saharaui como en todas las arabo-musulmanas, la creencia popular ve a las mujeres como seres esencialmente sexuales, sobre las cuales recae el honor de la familia y del clan. Y además, cualquier intento de renovación o cuestionamiento de las costumbres y tradiciones es un desafío y un ataque hacia la cultura, la moral y hasta una blasfemia contra la religión, que al fin y al cabo sigue rigiendo los cimientos de la sociedad saharaui y su Estado.

Los factores anteriormente mencionados se han visto agravados por el desafecto político a la causa, que ha provocado el debilitamiento y la pérdida de motivación de los saharauis por el trabajo comunitario, y que ha provocado la vuelta de la mayoría de las mujeres a la reclusión doméstica, bajo la anestesia de los preceptos religiosos y el peso de la tradición. Todo ello ha sido el caldo de cultivo para reinstaurar los nuevos/viejos mecanismos de control patriarcal.

Hay que reconocer que el F. Polisario hizo un intento histórico, y lo digo con admiración y respeto por sus fundadores, para la integración de las mujeres en todos los niveles de la vida en los Campamentos. Sin embargo, el Estado, la RASD, que había asumido la emancipación de la mujer creando estructuras y condiciones para ello, no ha logrado apartar, neutralizar, los intereses patriarcales que siguen generando marcadas desigualdades de género, y que es la “mano negra” que siempre esta detrás, controlando y dirigiendo esa teórica “emancipación”.

La situación actual de las mujeres saharauis en los Campamentos de refugiados exige un análisis más profundo, más allá de la utilización política para la causa y del superficial e infundado discurso propagandístico con tintes de progresismo y modernidad, divulgado a lo largo de estos años y que no se corresponde en nada con la realidad que viven las mujeres.

Es urgente reflexionar desde una perspectiva de género, para crear y desarrollar un verdadero movimiento feminista, autónomo, que lidere la lucha de la mujer por la igualdad de derechos y por su plena incorporación, en libertad, a la vida social y política, Esta sensibilización y lucha en ningún caso debe seguir supeditándose y postergándose a la consecución de la independencia nacional.

Lehdía Mohamed Dafa 

26 feb. 2014

Y con todo ¡Feliz 38º Aniversario de la RASD!

 La proclamación de un Estado saharaui, la RASD, por aquel grupo de jóvenes organizados en un arquetípico movimiento de liberación nacional, fue la respuesta y desafío frente al vacío político e institucional que dejó España al evacuar al último soldado el 26 de febrero de 1976.


Las circunstancias y avatares del momento obligan a asentar a la joven república en territorio argelino. Y sin otro poder que la voluntad de sus revolucionarios fundadores se atribuyó la defensa y protección de la población saharaui, que había quedado a merced de la invasión mauritano-marroquí.

A pesar de la atípica situación de ser un Estado en el exilio, carente de algunos de los elementos jurídicos constitutivos de un Estado, la RASD ha logrado mantenerse y gestionar los asuntos de los refugiados saharauis, ofreciendo una estructura administrativa más o menos eficaz, al alcance de todos, suministrando una cobertura de servicios básicos como la educación, la sanidad y la defensa de los campamentos, durante estos 38 años.

Ha logrado también un cierto reconocimiento internacional, estableciendo relaciones diplomáticas con más de 80 países y llegando a ser miembro de la Unión Africana. También ha controlado y ejercido el poder sobre la franja de territorio liberado, y su Ministerio de las Zonas Ocupadas dirige el activismo político de los últimos años en el territorio ocupado.

Antes del alto el fuego, en 1991, era F. Polisario, el portavoz principal de la causa saharaui, después ha sido la RASD quién ha ido ejerciendo esa función.

El Estado saharaui, la RASD, ha ido pasando de ser una mera efeméride histórica, que se celebraba una vez al año, a ir creando y ampliando sus estructuras, instituciones y competencias, llegando en la actualidad a tener nada menos que 27 ministerios y un centenar de embajadas y representaciones diplomáticas en todo el mundo, encargadas de la divulgación de la causa y la búsqueda de apoyos en este interminable proceso de autodeterminación auspiciado por Naciones Unidas.

A pesar de estos indiscutibles logros para un Estado tan peculiar: en el exilio, sin solvencia económica, dependiente, para la prestación de servicios a la población, de la ayuda humanitaria, con una soberanía mediatizada por el país de acogida y sin aliados de auténtico peso en la política internacional, su salida a escena y nueva visibilidad durante estos años ha servido también para ponerle a prueba, sacando a flote sus limitaciones en muchas áreas, que ponen en entredicho su verdadera capacidad de llevar la gestión que corresponde a un Estado.

Sin necesidad de hacer un repaso histórico, los últimos acontecimientos en los Campamentos, cuando un grupo de refugiados ha llegado a manifestarse frente a la sede de ACNUR, pidiendo interlocución directa con este organismo para reivindicar unos derechos que la RASD ha sido incapaz de garantizar, han dejado en evidencia la falta de solvencia, cuando no de políticas, y su vulnerabilidad como garante de los derechos fundamentales de los saharauis y en especial aquellos que atañen a su condición de refugiados.

A esto, además, recientemente, se suma el cierre de la frontera argelino-mauritana, decretada por las autoridades aduaneras argelinas, y por ende el cierre de la frontera de los Campamentos, que es el territorio donde la RASD ejerce una soberanía tutelada, poniendo en evidencia las importantes limitaciones que pueden llegar a producirse.

Por otro lado, y a pesar de haber respetado el alto el fuego y optado por la lucha pacífica en los territorios ocupados, nuestro Estado no ha sido capaz de aportar ninguna iniciativa o formulación estratégica que alimente la confianza en la RASD de los principales países, que de una u otra manera, tienen intereses en la zona y son actores relevantes en la región.
El Estado saharaui por todas estas peculiares características siempre ha ejercido una soberanía limitada tanto dentro como fuera de los Campamentos. Recientemente un periodista saharaui de El Aaiún, en una entrevista en radio Maizirat, proponía que el Estado saharaui debería trasladar sus instituciones, o al menos parte de ellas, al territorio ocupado, aunque fuera de forma simbólica, por un lado para acercar más la RASD a la población saharaui, que no reconoce la soberanía ni la autoridad marroquí y por otro para legitimarse con su presencia.

Es probable que haya que hacer muchas reformas y cambios. La RASD tendría que homologarse con los Estados que cumplen con los requisitos básicos de separación de poderes, sometimiento a la ley, rendición de cuentas, transparencia, etc... pero, pesar de los condicionantes, cuando hay voluntad política, se acaban encontrando procedimientos y actuaciones que acreditan una buena gobernanza.

Y lo mas importante: mas allá de los avances que puedan producirse o no en nuestra causa nacional, un Estado, que se tenga por tal, siempre, en cada momento, debe de estar al servicio de los derechos, libertades y bienestar de sus ciudadanos, esta misión es impostergable.


Lehdía M. Dafa
Madrid, 27 febrero de 2014.

19 ene. 2014

Los saharauis en los Campamentos empiezan a exigir los derechos que les asisten por su condición de refugiados.


Según la información publicada por la “Revista FuturoSaharaui” (en versión árabe) hoy, domingo 19 de enero, 40 familias saharaui de los Campamentos tienen previsto concentrarse frente a la sede de ACNUR en Rabuni para exigir el cumplimiento de las convenciones internacionales que regulan los derechos de los refugiados. Entre estos derechos, y según menciona el artículo, las familias saharauis exigen el derecho a un trabajo, a la propiedad y a la libre circulación por parte de el país de acogida, Argelia.

El artículo menciona intentos previos para el reconocimiento de los derechos de los refugiados frente a la sede de la presidencia de la RASD y el hartazgo al no haber conseguido ninguna respuesta.

Además últimamente en los Campamentos se han sufrido toda una serie de restricciones a la circulación y transporte de mercancías por parte de las autoridades argelinas, que han dado lugar a manifestaciones y un fuerte descontento porque asfixian el abastecimiento del pequeño comercio, que alivia las deficiencias en los suministros de la ayuda humanitaria, agravada últimamente por la crisis económica y los recortes presupuestarios en los países donantes.

Hemos insistido en la importancia que los saharauis conozcan los derechos que les asisten, en su condición de refugiados, y exijan su cumplimiento por parte de Argelia como país de acogida, con o sin la mediación del Frente Polisario.

Visita de Antonio Guterres, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, a los Campamentos

Según la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados(1951) todos los refugiados tienen unos derechos que el país de acogida tiene la obligación de conceder, al menos en las mismas condiciones que para sus extranjeros, entre los que se encuentran: empleo remunerado, vivienda, educación pública, seguros sociales (accidentes de trabajo, maternidad, enfermedad, invalidez, ancianidad, fallecimiento, desempleo..) libertad de circulación, documentos de identidad y de viaje... ¿Por qué muchos de estos derechos no pueden ser disfrutados por los refugiados saharauis? ¿Hasta cuando el gobierno de la RASD, en representación de los saharauis, no va a negociar con Argelia su cumplimiento, ya que, debido a las circunstancias, es incapaz de garantizarlos por si mismo?

Estos incumplimientos están causando, desde hace décadas, graves carencias y unas pésimas condiciones de vida a la población saharaui refugiada en los Campamentos de Tinduf. La primera obligación de todos, y mas de los responsables, es hacer todo lo humanamente posible por aliviar el sufrimiento de las familias y mejorar sus condiciones de vida, en tanto en cuanto no se llegue a una solución al conflicto con Marruecos.