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15 abr 2013

Una noticia esperanzadora: EEUU presentará en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (NU) una propuesta de resolución para que MINURSO supervise los Derechos Humanos en el Sahara Occidental y en los Campamentos de Tindouf

No podemos por menos que alegrarnos de que EEUU, a juzgar por las noticias, se haya decididio a presentar ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas un proyecto de resolución para que la MINURSO supervise los Derechos Humanos tanto en la parte del Sáhara Occidental ocupada por Marruecos como en el territorio y en los Campamentos de Tinduf bajo autoridad del Polisario.
El debate y la votación se producirá la próxima semana, y, si somos optimistas, hay que confiar que Francia, un país que tiene el honor de haber sido pionero en la proclamación de los "Derechos del Hombre y del Ciudadano" en 1789, no vete la resolución.
Siempre hemos insistido que los Derechos Humanos son Universales, obligan a todos los gobiernos y autoridades, al margen de las circunstancias políticas; y los saharauis, todos, deben conocerlos, exigir su libre ejercicio y denunciar cualquier violación allí donde se produzca.
Si realmente una fuerza, con la legitimidad de Naciones Unidas, supervisa y es capaz de adoptar todas las medidas necesarias para garantizar que cualquier saharaui pueda ejercer, si lo desea, cualquiera de los Derechos reconocidos en el Declaración Universal, estamos convencidos que el escenario político habrá dado un cambio absolutamente radical. 

No será tarea facil conseguir que gobiernos y autoridades que desprecian la libertad y los derechos de sus ciudadanos se obligen a respetar los Derechos Humanos. 
La pedagogía política (información, debate y conocimiento) además de necesaria puede ser un factor decisivo.

2 dic 2012

Texto de la intervención de Christopher Ross, enviado especial de ONU para el Sáhara Occidental en el Consejo de Seguridad


"Sr. Presidente, distinguidos miembros del Consejo,
Es para mí un placer reunirme con vosotros, para informaros sobre las últimas novedades en la búsqueda de una solución política y mutuamente aceptable, que prevea la libre determinación del pueblo del Sahara Occidental, desde la aprobación de la última Resolución del Consejo, de 24 de abril de 2012.
Después de un período de reflexión, me embarqué en un viaje largamente esperado, en el Norte de África, desde el 25 de octubre al 11 de noviembre. Y en mi camino de vuelta, llevé a cabo consultas en Madrid y en París, desde el 12 al 15 de noviembre. Mi visita a la región tenía tres objetivos: el primero, evaluar los cinco años de negociación y determinar las razones del estancamiento; segundo, mirar el horizonte del proceso para ver cómo se podría modificar a fin de mejorar las perspectivas de futuro; tercero, medir el impacto de los acontencimientos del Sahel en el asunto del Sahara Occidental. Más allá de estos objetivos, introduje dos innovaciones: la primera, me reuní con líderes políticos y representantes de la sociedad civil, además, de reunirme con los funcionarios y; la segunda, hice mi primera visita al territorio del Sahara Occidental propiamente dicho. Los gobiernos de Marruecos, Argelia, Mauritania y Francia, así como el Frente Polisario y la MINURSO me han ofrecido su plena cooperación y les doy las gracias por ello. Agradecimiento especial, también, se merece el gobierno español, que generosamente me ofreció una aeronave para facilitar mi viaje.
 Sin entrar en una descripción detallada de cada parada, permítanme exponeros mis conclusiones e impresiones generales.
Primero.- En todos los puntos de mi viaje, las respectivas altas autoridades, me han confirmardo su compromiso de trabajar con la ONU para buscar una solución política para el estatuto final del Sahara Occidental, y al mismo tiempo, han reiterado su apego a sus respectivas propuestas. En Marruecos, el rey Mohamed VI, reafirmó la voluntad de su país de continuar trabajando conmigo en el marco de su propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí. En Tinduf, el Secretario General del Frente Polisario, Abdelaziz, reiteró la disposición del Polisario para intensificar su compromiso con la expectativa de que la solución incluya un genuino referéndum de autodeterminación. En Argelia, el presidente Buteflika, declaró, de nuevo, que Argelia no es, ni nunca será, una parte del conflicto y que, no obstante, sigue dispuesto a acompañar, a las partes, en la búsqueda de una solución. Dicho esto, Buteflika, añadió que cualquier acuerdo que no incluya un referéndum genuino no es una solución en absoluto. En Mauritania, el Primer Ministro, Laghdaf, reafirmó el deseo de su país de seguir siendo útil en la búsqueda de solución desde su posición de “neutralidad positiva”.
Segundo.- Al mirar hacia atrás, para indagar en las razones del persistente estancamiento, resulta evidente comprobar que la frustración de las partes se había incrementado. Cada una de las partes atribuye la falta de progreso, no sólo a la negativa de la otra parte para negociar sobre la base de su propuesta sino, más específicamente, a la falta de acción decisiva de la Comunidad Internacional, del Consejo de Seguridad, del Secretario General y del Enviado Personal. Las partes no aceptan que la responsabilidad principal, para alcanzar progresos, recaiga sobre las propias partes, aún en el caso de que la Comunidad Internacional esté dispuesta a alentar el proceso y a dar ideas.
He insistido repetidamente en este punto, en todos mis contactos con los partidos políticos y representantes de la sociedad civil, así como con los funcionarios, señalando que, desde el momento en que la ONU aborda este asunto en virtud del Capítulo VI de La Carta y en ausencia de un consenso internacional, nadie puede imponer nada a las partes y que depende de ellas, ante todo, encontrar el camino a seguir en el marco previsto por la mediación de la ONU. Sin embargo, una y otra vez, en cada parada, se me dijo que la ONU debería tomar esta u aquella medida, siempre en el sentido de llevar a una de las partes a aceptar la propuesta presentada por el contrario. En mi papel de mediador, no puedo ser un defensor de una propuesta concreta. Abogo por el proceso de negociación.
Tercero.- En aras de buscar la mejor forma de proceder para alcanzar progresos, los altos funcionarios comparten mi opinión de que es inútil convocar más reuniones entre las partes a corto plazo, en ausencia de un cambio en la ecuación. Después de cuatro rondas de negociaciones oficiales y nueve rondas de conversaciones informales, celebrar otra reunión sólo haría más notorio el estancamiento, debilitando aún más la credibilidad del proceso. Con la perspectiva de preparar futuras reuniones, formales o informales, propuse a las partes llevar a cabo más consultas con los principales actores internacionales, seguida de una diplomacia silenciosa con las partes y los países vecinos. Mis interlocutores han aceptado este enfoque, pero algunos han advertido que las reuniones periódicas siguen siendo importantes en el mantenimiento de contactos y reducen al mínimo el error de cálculo, además de dar evidencias claras de que el proceso continúa.
Cuarto.- Al examinar el impacto de la tensión creciente en el Sahel y el peligro que ello supone para todas las partes, me encontré con que, si bien todos coinciden en que estos factores aconsejan la pronta solución del conflicto del Sahara Occidental, nadie parece dispuesto a tomar el primer paso. En cambio, me encontré con que la reacción común a los acontecimientos del Sahel, ha sido la de reforzar las defensas locales ante la posibilidad de desbordamiento del conflicto del Sahel. Por otra parte, se me confirmó que, en ausencia de un acuerdo, las personas de todas partes de la región, podrían resultar tentados a unirse a uno u otro de los grupos en el norte de Mali. En Marruecos, los medios de comunicación seguían hablando de una conexión entre el Polisario y estos grupos, pero los funcionarios de alto nivel en Rabat y en Nouakchott fueron claros al decir que no existe tal vinculación.
Quinto.- Mi visita al Sahara Occidental, merece una mención especial. Según lo prometido, Marruecos, en tanto que poder administrativo de facto, ha puesto todas las facilidades para la visita. Y voy a hacer visitas adicionales en su debido tiempo. Tuve reuniones con una amplia gama de saharauis, independentistas y pro-autonomía, así como con las autoridades locales. Claramente, tenían ganas de hablar conmigo. De hecho, la lista de aquellos con los que no tuve tiempo de reunirme, supera a la lista de aquellos con los que me reuní. Todos hablaban con una sinceridad evidente, pero no debería sorprende que yo fuera incapaz de determinar de qué lado se inclina la opinión mayoritaria. Todo lo que puedo decir con seguridad, es que hay portavoces evidentes a ambos lados de la división política. Los saharauis partidarios de la autonomía ponían énfasis en el desarrollo de las localidades de El Aaiún y otras bajo administración marroquí, además de otros beneficios que ven en esta administración. Los saharauis independentistas ponían de relieve lo que describen como las tensas relaciones entre la población autóctona saharaui y los habitantes de Marruecos, las violaciones de los derechos humanos que ven en la represión policial y en las condiciones de arresto, detención, juicio y encarcelamiento, la ilegal explotación de los recursos naturales y la falta de puestos de trabajo. Y, efectivamente, habían tenido lugar manifestaciones pro independentistas, con sus consiguientes respuestas por parte de la policía, muy cerca del lugar donde me encontraba y, también, después de mi visita. En este sentido me llamó la atención el dato de que no hubiera saharauis oriundos del lugar, dentro de los efectivos de las fuerzas de seguridad de El Aaiún y otras partes del Sahara Occidental, sino que procedían de Marruecos. Durante mi segunda visita a Marruecos, utilicé mis encuentros con los funcionarios marroquíes para abogar por un cambio en el equilibrio de esas fuerzas de seguridad entre saharauis y marroquíes y por mejorar la formación de esas fuerzas en el manejo de las manifestaciones.
Sexto.- Durante mi visita a los Campamentos de refugiados, tuve la oportunidad de reunirme con la organización de mujeres perteneciente al Polisario, con los estudiantes y con organizaciones juveniles. Los asistentes destacaron la misma frustración que habían destacado los dirigentes del Polisario en el pasado. Algunos de los asistentes argumentaron que después de 25 años de infructuosos esfuerzos de la ONU, había llegado el momento de volver a la lucha armada. Otros sugirieron que, al no haber podido alcanzar acuerdo alguno, la ONU, simplemente debe renunciar y retirarse. Mientras tanto, en Nouakchott, me reuní con algunos críticos del Polisario, que habían abandonado la Organización y estaban ansiosos por compartir sus quejas conmigo.
Séptimo.- Me produce consternación la forma en que ambas partes pretenden utilizar mi visita para sumar puntos. Mis declaraciones públicas, a menudo han sido censuradas o exageradas para servir a la agenda de una y otra de las partes. En Rabat, la TV, ha editado mis observaciones quitando la cita del texto del Consejo donde dice: “una solución política, mutuamente aceptable que prevea la libre determinación del pueblo del Sahara Occidental”. En Tifariti, donde visité un equipo de la MINURSO, en el lado Este de la berma, un Jefe militar del Polisario, apareció inesperadamente, tratando de recibirme haciendo pasar revista a una guardia en mi honor. En los Campamentos de Refugiados, mis declaraciones ante un grupo de mujeres, han sido retocadas para añadir una frase, a mi cita, sobre el papel de la mujer: “La lucha por la liberación del Sahara Occidental”. Yo no he hecho tal declaración.
Octavo.- Como quiera que en breve, el Representante Especial del Secretario General, Weisbrod-Weber, os informará sobre las operaciones de la MINURSO, tengo que aplaudir el alto grado de profesionalidad y compromiso que observé durante mi visita a la sede de la MINURSO y en las bases de operaciones en Mahbes y Tifariti y en mi reunión con el Equipo de Acción contra las Minas de la ONU. Tanto la MINURSO como la UNMAS necesitan más recursos para poder desempeñar sus funciones con más detalle. Las unidades de la MINURSO patrullan un territorio más grande que el del Reino Unido, mientras que la UNMAS está trabajando en lo que recientemente ha sido considerado como uno de los lugares más infestado de minas en el mundo.
Más allá de esto quiero resaltar el respeto dispensado al Representante Especial, tanto en la MINURSO como por los marroquíes y los saharauis. La suya no es una tarea fácil. Además de supervisar la MINURSO, es el Representante Especial del Secretario General para el Sahara Occidental. Como tal, se espera que proporcione, al Secretario General y al Consejo, una información independiente sobre el ambiente de trabajo de la MINURSO en el Sahara Occidental. Este territorio, sigue siendo un territorio no autónomo, por lo que corresponde a la ONU velar por el bienestar de su población, de acuerdo al artículo 73 de La Carta, además de reconocer que Marruecos es la potencia administradora de facto, en la franja situada al oeste de la berma y, que el Polisario, juega un papel similar en la franja situada al este de dicha berma. Precisamente, por esta razón, invité al Representante Especial para que asistiera a todas mis reuniones en el Sahara Occidental.
Noveno.- En cuanto al programa de asistencia humanitaria del ACNUR, he escuchado las preocupaciones debidas a que las contribuciones gubernamentales y privadas, a los refugiados, han disminuido considerablemente por la crisis económica en curso. Y me han recordado la urgente necesidad de más ayudas. En cuanto al censo individual de los refugiados, que se planteó nuevamente en Rabat, el Polisario y las autoridades argelinas me han dicho que el ACNUR está satisfecho con las estimaciones, sobre el número de refugiados, que le han facilitado y que quienes abogan por el censo individual están motivados por consideraciones políticas. En una reunión con donantes en Argel, no encontré ningún interés por seguir dando atención a ese asunto.
Décimo.- En cuanto a las medidas de fomento de la confianza, ha habido una alabanza universal por el soberbio trabajo del ACNUR al ampliar las visitas familiares y la organización de seminarios intra-saharauis, la segunda de la cuales, centrada en el papel de la mujer en la sociedad saharaui, había tenido lugar en las Islas Azores, con generosa ayuda del gobierno de Portugal, en julio de este año. Poco después, tuvo lugar, en Ginebra, un encuentro sobre el fomento de las medidas de confianza, en el que las partes, los Estados vecinos y el ACNUR hicieron comentarios sobre su implementación, en un ambiente muy cordial. Y el único consejo que puedo dar, si se me pregunta, es el de pensar creativamente acerca de la posibilidad de expandir las medidas de fomento de la confianza, en particular más seminarios, más visitas familiares en ocasiones especiales, y los intercambios juveniles. Saharauis de todas las tendencias políticas, tanto en el Sahara Occidental como en los Campamentos, me decían una y otra vez que estaban ansiosos por tener más contactos a través de la berma. Y se deben encontrar fórmulas para alentar esto, porque el transcurso del tiempo tiene el potencial de cambiar la percepción de las cosas, incluso, en ausencia de progresos en el proceso de las negociaciones. Un obstáculo para ello es la falta de financiación y, una vez más, instamos a los donantes del pasado y a los donantes potenciales para que contribuyan, al ACNUR, para hacer que tales actividades sean posibles.
Undécimo.- En cuanto a la cuestión de los Derechos Humanos, cada parte ha utilizado mi visita para registrar quejas sobre las prácticas de la otra parte. Ha habido muchas visitas relacionadas con los DD.HH en el último año, incluyendo dos Relatores Especiales que visitaron el Sahara Occidental, pero no los Campamentos de Refugiados y por lo menos una organización no gubernamental. Además, la sucursal del Consejo Nacional Marroquí de los DD.HH, de El Aaiún, me ha dicho que ha recibido un gran número de quejas y ha llevado a cabo numerosas investigaciones, pero que sigue esperando respuestas de las autoridades administrativas. Los DD.HH no son parte de mi mandato, pero mi consejo, si se me solicita, es el de declarar que le corresponde a este Consejo y al ACNUDH decidir si la información disponible justificaría su atención y, en tal caso, la mejor manera de hacerlo, teniendo en cuenta que cualquier aproximación a esta cuestión debe velar por los derechos humanos, no sólo en el Sahara Occidental sino, también, en los Campamentos de Refugiados.
Por último quisiera decir unas palabras sobre el mandato informal que se me ha conferido para promover la normalización de relaciones entre Argelia y Marrueos. En Rabat, el rey Mohamed VI, me ha autorizado para llevar un mensaje al Presidente Buteflika, que, a su vez, me ha autorizado a llevar, de vuelta, un mensaje de respuesta. Ambos mensajes, confirman el deseo de los dos Jefes de Estado para continuar el proceso de mejora de relaciones mediante la ampliación de las visitas ministeriales bilaterales que habíán sido, previamente, acordadas. Además, ambas partes han identificado los temas prioritarios que deben abordarse en una fase termprana. Y voy a seguir promoviendo la participación en estas cuestiones.
Con respecto a la cuestión de la Unión del Magreb Árabe y el llamamiento hecho por Túnez para una pronta cumbre, exploré el avance de la integración regional con Ben Yahia, Secretario General de la UMA y con los tres Estados miembros que he visitado. En principio, todos están de acuerdo en que se celebre la cumbre, pero Argelia advierte que, para asegurar el éxito, hay que estar bien preparados, a través de una serie de reuniones sectoriales que están en marcha pero que aún no han concluido. En opinión de Argelia, celebrar una cumbre sin una adecuada preparación, seguramente, conduce al fracaso de la misma.
Éstas son , pues, las principales conclusiones e impresiones que he recogido en mi última gira por la región y mi primera visita al Sahara Occidental, teniendo en perspectiva un período de consultas con los principales actores internacionales, una diplomacia silenciosa con las partes y con los Estados vecinos y nuevas visitas a la región, incluyendo el Sahara Occidental para preparar la reanudación de las reuniones directas entre las partes.
Como dije en Madrid, el conflicto sobre el estatuto definitivo del Sahara Occidental se ha prolongado durante demasiado tiempo. Si hay algunos que creen que la situación es estable y que intentar buscar la paz es arriesgado, creo que esto es un grave error de cálculo ya que la región está amenazada por extremistas, terroristas y elementos criminales que operan en el Sahel. En estas nuevas circunstancias, este conflicto podría, si sigue sin resolverse, generar una chispa de una renovada violencia y unas hostilidades que serían trágicas para los pueblos de la región. Debe ser resuelto y pido a los miembros del Consejo y de la Comunidad Internacional, en general, a que alienten, a las partes, a entablar negociaciones serias para ponerle fin al conflicto.
Gracias"
 
 (**). Traducción no autorizada. Por Haddamin Moulud Said. Texto original en inglés.
 
Publicado en "La Tribuna del Sahara" 28 nov. 2012

9 may 2012

Programa la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, de reencuentro de las familias saharauis

© ACNUR/ F.Faust
Georges-Patrick Menze, jefe ejecutivo del programa de Medidas de Generación de Confianza, habla con un grupo de saharauis.

GINEBRA, 4 de mayo (ACNUR) – Desde 2004, la agencia de la ONU para los refugiados ha venido ejecutando el programa de Medidas de Generación de Confianza, que permite el establecimiento de un contacto directo entre familias separadas del Sahara Occidental y facilita su reencuentro.
El programa prevé vuelos semanales gracias a los cuales los refugiados saharauis que viven en los campamentos de Tinduf, en una zona árida y ventosa en el oeste de Argelia, se pueden reunir por un breve período con sus familiares que viven en el territorio del Sahara Occidental. En lo que ha llegado a ser una de las situaciones de refugiados más prolongadas del mundo, los saharauis comenzaron a llegar al oeste de Argelia en 1976, poco después de que España se retirase del Sahara Occidental y estallaran las luchas por su control.
Para asegurarse de que muchas más personas puedan beneficiarse de los vuelos de reunión familiar, ACNUR a principios de este mes comenzó a utilizar un avión más grande, un Boeing 737, entre Tinduf y algunas ciudades en el Sáhara Occidental. Georges-Patrick Menze, en calidad de jefe ejecutivo del programa de Medidas de Generación de Confianza, habló al editor web de ACNUR Leo Dobbs sobre las visitas familiares. Se ofrecen extractos de la entrevista:

Cuéntanos sobre el Programa de Medidas de Generación de Confianza
El programa es implementado por ACNUR para facilitar el intercambio de visitas entre familias saharauis separadas - aquellos en los campamentos de refugiados en Argelia y sus familiares en el territorio de Sahara Occidental. El principal objetivo del programa es darles la oportunidad de reencontrarse y aliviar el sufrimiento causado por la separación familiar.
El programa se inició en 2004, después de ser adoptado un plan de acción entre el Frente Polisario [que representa a muchos refugiados saharauis] y el Reino de Marruecos. Argelia es el país de acogida para los refugiados saharauis.
El objetivo del programa es mitigar el efecto de dicha separación prolongada en familias que no se han visto durante mucho, mucho tiempo. Además de esto, está dirigido también a romper el aislamiento y crear un ambiente adecuado para contribuir a la búsqueda de soluciones.
¿Cuáles son estas medidas para el estímulo de la confianza?
Hemos llevado a cabo una serie de actividades desde el año 2004. En primer lugar están las visitas de reunión familiar. Contamos también con un servicio telefónico gratuito para que los refugiados en los campamentos de Tinduf puedan llamar y estar en contacto con sus familiares en el territorio. Además, hemos impartido un seminario sobre la cultura Hassaniyah, que tuvo lugar por primera vez el año pasado en [la isla portuguesa de] Madeira. Saharauis de ambos lados participaron y discutieron sobre la cultura Hassaniyah, las tradiciones y el patrimonio de los saharauis. Fue muy provechoso.
En una reunión celebrada recientemente sobre el programa de Medidas de Generación de Confianza [en Ginebra entre ACNUR y los representantes del Frente Polisario, Argelia y Marruecos], los participantes estuvieron de acuerdo para discutir la introducción de nuevas actividades, especialmente el uso de nuevas tecnologías como Internet.
Cuéntanos más acerca de las visitas familiares
Por el momento, estamos llevando a cabo tales visitas familiares por vía aérea. Las familias son seleccionadas para viajar desde los campamentos de refugiados cercanos a Tinduf al territorio de Sahara Occidental y viceversa.
El avión recoge a las familias en las ciudades del Sahara Occidental de Laayoune, Smara, Dakhla, Awserd y Boujdour. Los campamentos de Tinduf tienen nombres similares. Las visitas familiares normalmente comienzan el miércoles. Se traslada a los refugiados desde su campamento al aeropuerto de Tinduf, en donde toman un vuelo con destino a las ciudades en el territorio. Los del campamento de El Aaiún, van a la ciudad de El Aaiún y un acuerdo similar existe para los que marchan en sentido contrario. Las familias permanecen unidas durante cinco días. En el campamento tanto las familias locales como los viajeros reciben una subvención de ACNUR.
Los aviones Antonov que hemos utilizado son fletados de la MINURSO [Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental]. El número promedio de personas transportadas por vuelo es de 30 [a frente de las más de 180 de un Boeing 737]. Se estima que unos 13.000 de los 43.000 refugiados registrados en Tinduf han sido beneficiados hasta ahora.


© ACNUR/ F.Faust
© ACNUR/ F.Faust
Pasajeros del Boeing 737 en espera para el despegue.
 
¿Cree usted que los saharauis aprecian el programa CBM?
Sí, lo estiman, es muy popular entre la población de ambos lados. Tienen altas expectativas de este programa y es muy conmovedor ver reunidas a las familias. Ves a la gente con lágrimas, porque no se han visto durante un largo periodo de tiempo y pensaron que nunca lo harían. El año pasado, un hombre de 45 años de edad viajó a Tinduf para ver a su madre y a otros miembros de su familia, que habían estado viviendo allí durante décadas. Llegó, pasó unas horas y a continuación murió la madre. Fue una despedida. Usted encontrará muchas historias como ésta. Así que es un programa con un valor sustancial para los saharauis. Se les ofrece algo importante a personas que no saben si van a salir de los campamentos.
¿Es probable algún cambio importante inmediato?
Estamos en una situación de statu quo. Así ha sido durante varios años… La mayoría de los refugiados que conozco tienden a decir que son olvidados.